La Iglesia como una comunidad amada

La Iglesia como una comunidad amada


Carta pastoral de la obispa Elaine JW Stanovsky • Enero de 2021

A la mayoría de los Metodistas Unidos blancos en el área metropolitana del noroeste, con una invitación a otros para que escuchen y se unan a esta conversación.

Pero ahora, gracias a Cristo Jesús, ustedes que antes estaban tan lejos han sido acercados por la sangre de Cristo…. Rompió la barrera del odio que nos dividía…. Así que ahora ya no sois extraños ni extranjeros. Cristo te está construyendo en un lugar donde Dios vive a través del Espíritu.

Efesios 2, Selecciones

Amados en Cristo, los he llevado en mi corazón y en mis oraciones en cada momento durante estas temporadas de pandemia, división racial, disturbios cívicos y ataques violentos al Capitolio de los Estados Unidos. Mientras lamentamos la imagen de una bandera de la Confederación ondeando descaradamente en el Capitolio, y nos preparamos para más violencia extremista allí y en las capitales estatales de todo el país, la carga es pesada para las personas de conciencia, que viven en la fe, la esperanza y el amor a través de eventos que nos exigen tanto.

Oro por el presidente saliente, el Sr. Trump, y por el presidente entrante, el Sr. Biden, por los funcionarios gubernamentales electos y designados en cada lugar y sus funciones. Que prevalezca el bien de cada uno y que su pecado sea quitado.

Unas palabras para las personas y pastores de color en la Iglesia Metodista Unida

Unida
Más bien, al hablar la verdad en amor, creceremos en todos los aspectos en Aquel que es la cabeza, es decir, Cristo, de quien todo el cuerpo, estando bien ajustado y unido por la cohesión que las coyunturas proveen, conforme al funcionamiento adecuado de cada miembro, produce el crecimiento del cuerpo para su propia edificación en amor.

Efesios 4:15-16

Tenemos un largo camino por delante. Es un testimonio del poder del Espíritu Santo que usted conozca y ofrezca sus dones a todo el cuerpo de la iglesia. No es su responsabilidad soportar la falta de respeto en la iglesia, o enseñarme a mí y a mis hermanos blancos cómo nuestras palabras y acciones dañan y excluyen. Y sin embargo, por su amor a Dios y con la eterna esperanza de un nuevo día, continúan generosamente en su relación con Dios mientras la Iglesia se esfuerza por crecer en la fe, el servicio y el testimonio. Que Dios edifique la iglesia mostrándonos cómo ustedes pueden trabajar juntos correctamente en amor.

Oro por nuestra nación y su gente. Que los valores del respeto, la libertad, la equidad y la justicia marquen el camino a través de nuestra angustia y peligros actuales. Oro por las personas cuyo enojo se ha derramado en violencia, enojo por cosas tanto justas como malas.

Quiero llevar un mensaje esperanzador a la Iglesia. Pero la esperanza de esta temporada solo es visible a través de una extensa neblina. Que caminemos a la luz de la fe, al servicio del amor hasta que la esperanza resurja sin obstáculos.

Mientras celebramos la vida y el liderazgo del reverendo Dr. Martin Luther King, Jr., les traigo un mensaje que sé que será difícil. Tiene sus raíces en mi amor por nuestro Creador, Redentor y Sustentador, y en mi amor por todo el pueblo de Dios.

AHORA ES EL MOMENTO. ESTE ES EL LUGAR. SOMOS EL PUEBLO para anular el privilegio y la supremacía de los blancos en nuestros corazones, nuestras mentes y en nuestras comunidades y para construir una amada comunidad de justicia y equidad racial

AHORA ES EL MOMENTO de desmantelar los sistemas opresivos de racismo institucional, que

  • viola la dignidad y santidad de la creación de Dios
  • divide nuestras comunidades
  • deformar el cuerpo de cristo
  • aísla las iglesias locales de sus vecinos y
  • silencia el testimonio profético de los cristianos sobre la justicia y equidad de Dios.

El racismo blanco llegó al Nuevo Mundo con Cristóbal Colón en 1492, mucho antes de que los Peregrinos o la Declaración de Independencia elevaran el valor de la libertad. Echó raíces y no se ha erradicado. Está vivo y coleando en Estados Unidos. Ahora, los videos de teléfonos celulares de la violencia policial contra negros desarmados exponen el racismo persistente para que todos lo vean. La raza está en la agenda pública de una manera nueva y urgente. Las protestas, demandas, testimonios personales, documentales y seminarios virtuales han abierto una ventana a lo generalizado que es el racismo en la vida de nuestra nación.

En comparación con las personas de color, los blancos disfrutan de la “buena vida” de manera desproporcionada en casi todos los aspectos: educación, atención médica, salud ambiental, justicia penal, encarcelamiento, derechos de voto, propiedad comercial, empleo, ingresos, vivienda y esperanza de vida, para nombrar algunos. Este es el privilegio que disfrutan los blancos en Estados Unidos. Los patrones de privilegio y pobreza en Estados Unidos están incrustados en instituciones, normas, prácticas y sistemas que no dependen de los prejuicios, el odio o el maltrato individual. Tienen vida propia.

LA IGLESIA ES EL LUGAR … para despertar y enfrentar valientemente el pecado del racismo y crear una comunidad amada.

Dios les da a las personas de fe una visión de seres humanos diversos que viven juntos en una relación correcta entre sí. Pero a lo largo de la historia, la Iglesia cristiana a menudo ha creado y mantenido sistemas de desigualdad racial en Estados Unidos y en todo el mundo. Hoy, la iglesia está llamada a reconocer y desmantelar su propio racismo y unirse a un movimiento de reconocimiento racial y reconciliación en todos los lugares.

Cuando las comunidades donde la iglesia esta situada experimentan cambios especialmente identificados como económicos, étnicos o ambos a la vez, la iglesia local hará un análisis deliberado del cambio en la comunidad, y alterara su programa para enfrentarse a las necesidades y patronos culturales de los nuevos residentes.  La Iglesia local hará todo esfuerzo posible por permanecer en el vecindario y desarrollar un ministerio efectivo para los recién llegados, ya sea que pertenezcan a una comunidad cultural, económica o étnica diferente de la de los miembros originales o actuales. 

¶ 212, Libro de la Disciplina

Para el año 2045, los blancos serán una minoría de la población estadounidense. En los estados de Alaska, Idaho, Oregon y Washington, casi todos los pueblos y ciudades se están volviendo rápidamente más diversos desde el punto de vista racial y étnico, pero nuestras Iglesias Metodistas Unidas en la región son predominantemente blancas, de clase media, envejecidas y en declive. En su mayor parte, nuestras iglesias no se están adaptando a la población cambiante al dar la bienvenida o involucrar al creciente número de sus vecinos que provienen de diferentes herencias nacionales, raciales o étnicas.

La Iglesia Metodista Unida proclama el valor de cada persona como hijo único de Dios y se compromete con la sanidad e integridad de todas las personas. La Iglesia Metodista Unida reconoce que el pecado del racismos ha sido destructivo en su unidad a través de la historia. El racismo sigue presentando una penosa división. La Iglesia Metodista unida habrá de confrontar y buscar la eliminación del racismo, tanto en organizaciones como en individuos, en cada fase de la vida y en la sociedad en general. La Iglesia Metodista Unida habrá de colaborar con otras para enfrentar aquello que amenaza la causa de la Justicia social en todas sus formas.

¶ 5, Libro de la Disciplina

El equipo ejecutivo del Área Metropolitana del Noroeste de la Iglesia Metodista Unida reconoce la inclusión como una práctica esencial de una iglesia vital. Estamos incorporando esta práctica en nuestros propios equipos de liderazgo y agendas. En cada reunión, participamos en la formación de competencias interculturales y aplicamos lo que aprendemos a nuestro equipo y su trabajo. Tenemos la intención de invitar a personas de color al liderazgo pastoral de nuestras iglesias para reconocer e interactuar con la variedad de personas en sus que tenemos en nuestros vecindarios.

El racismo persiste en nuestras iglesias.

El racismo puede existir sin odio racial. En muchos lugares, nuestras iglesias son participantes pasivas en sistemas racistas que hemos heredado y de los que ni siquiera somos conscientes. Si nosotros, la mayoría blanca, simplemente continuamos haciendo lo que siempre hemos hecho – a medida que la comunidad cambia y se vuelve más diversa -, silenciosamente y sin siquiera reconocerlo, perpetuaremos el privilegio y la supremacía de los blancos.

Es por eso que en mi discurso episcopal a la Conferencia Anual en septiembre, le pedí a cada iglesia local que examinara las imágenes en sus edificios, las prioridades en sus presupuestos y las personas que toman decisiones para la iglesia, para ver si una rica variedad de culturas y voces están presentes. Las decisiones son diferentes si se incluyen diferentes perspectivas en la toma de decisiones. En respuesta a esto, los superintendentes de distrito iniciaron conversaciones sobre el racismo en cada iglesia local como parte de su cargo o conferencia de la iglesia.

Lamentablemente, hemos comenzado a notar un patrón de racismo manifiesto dentro de varias congregaciones. Este patrón está presente en las tres conferencias y los cuatro estados. Algunas expresiones incluyen:

  • criticando a los pastores por predicar sobre la justicia racial
  • negando la autoridad del pastor sobre la adoración
  • negando el respeto, la deferencia y la confianza que generalmente se brindan a los pastores
  • criticando la gramática o la pronunciación del pastor, especialmente en el caso de un pastor para quien el inglés es un segundo o tercer idioma
  • esperando que un pastor de color adopte las normas culturales de la congregación sin curiosidad, preguntas o discusiones
  • negándose a incluir una variedad de expresiones culturales dentro de la vida de adoración de la congregación

A veces, las congregaciones incluso se han negado a aceptar a un pastor que he designado, debido a razones de raza abiertamente o, a veces sutilmente.

Al escuchar estas historias y discutirlas dentro de mi gabinete, lamento informar que estas actitudes están presentes, aunque a menudo no son predominantes, en casi todas nuestras iglesias. Cualquier pastor de color que sea designado para una congregación mayoritariamente blanca puede esperar encontrar una resistencia racista abierta o implícita, tanto personal como profesionalmente.

Responsabilidades y deberes de Presbíteros y Pastores Licenciados – Liderar la congregación en la inclusión racial y étnica.

¶ 340.2.c)(4)

El racismo no tiene lugar en la Iglesia.

La Iglesia es el cuerpo de Cristo. No podemos permitir que el racismo infecte el cuerpo al tolerar estos comportamientos porque son no hospitalarios y peligrosos para el amado de nuestro Salvador. Ninguno de nosotros puede descansar mientras nuestras iglesias participen activa o pasivamente en el pecado del racismo.

En el bautismo cristiano, nos comprometemos a resistir el mal, la injusticia y la opresión en cualquier forma que se presenten. Ya sean llenos de odio o amables y bien intencionados, estos comentarios y actitudes son dañinos y refuerzan el ámbito estrecho, fijo de separación de nuestras congregaciones. Cualquier bien que hagan nuestras iglesias, se ve necesariamente comprometido por la sombra proyectada por las actitudes y hábitos que surgen de los supuestos normativos de la cultura blanca.

Itinerancia abierta significa que los nombramientos [del clero] se hacen sin importar raza, origen étnico, género, color, discapacidad, estado civil o edad.

¶ 425.1

A lo largo de nuestras vidas, Jesús nos presenta nuevas experiencias, nuevas personas, nuevas ideas. Cuando nuestros caminos de vida se cruzan con personas de diferentes partes del mundo, con diferentes experiencias de vida, diferentes experiencias culturales, diferentes aspiraciones que no coinciden con las nuestras y pueden hacernos sentir incómodos, nuestro malestar es a menudo Dios trabajando, estirando y fortaleciendo nuestro amor. Jesús nos invita a dejar de lado el juicio y proceder a la curiosidad, preguntando: ¿cómo está trabajando Jesús a través de una nueva relación para profundizar nuestra fe y fortalecer la iglesia o comunidad?

La iglesia no debe valorar lo familiar, lo tradicional o lo cómodo sobre lo que es correcto, nutritivo, emergente y esperanzador. Dios dice “¡Mira! Estoy haciendo algo nuevo; ahora brota; ¿no lo reconoces? (Isaías 42: 19a. Abrazar a la gente nueva y las cosas que Dios nos envía es una práctica espiritual que da vida a la iglesia y, a través de la iglesia, da vida al mundo.

Tu obispa te cuida con amor.

Mi deber, como su obispa, es supervisar los asuntos espirituales y temporales de la iglesia. Nombro lo que veo y animo a los líderes y congregaciones bajo mi cuidado a crecer en la fe y dar testimonio del reino de Dios. Yo veo que nuestro espíritu no es lo suficientemente fuerte para seguir a Jesús en esta amada comunidad y para reconocer que el nos invita a decir la verdad a un mundo que está inundado de mentiras.

La Iglesia Metodista Unida puede y debe convertirse en un movimiento que está despertando, aprendiendo, creciendo y avanzando hacia la conciencia racial, la competencia intercultural y la comunidad inclusiva.

En fidelidad a nuestros votos bautismales, mi gabinete y yo estamos comprometidos a trabajar con pastores y laicos para reformar nuestras iglesias para reconocer nuestro pecado y emprender un viaje hacia la equidad, la justicia y la inclusión racial. Así como los miembros del gabinete tienen una disciplina mensual de capacitación en competencias interculturales, el gabinete desarrollará un proceso para trabajar con las congregaciones para evaluar y reconocer actitudes y comportamientos que dan preferencia a la cultura blanca dentro de la iglesia, y tomar medidas para ser más conscientes y competentes en las relaciones interculturales y raciales.

Los nombramientos interraciales y transculturales se realizan como una respuesta creativa al aumento de la diversidad racial y étnica en la iglesia y en su liderazgo. Los nombramientos interraciales y transculturales son nombramientos de clérigos para congregaciones en las que la mayoría de sus miembros son diferentes de los antecedentes culturales raciales / étnicos del propio clérigo.

¶ 425.4

El objetivo del gabinete es ayudar a cada iglesia a convertirse en un puesto de avanzada del amor inclusivo de Dios en cada lugar y para toda la gente. Detrás de este objetivo, creemos firmemente no permitir que los comentarios y comportamientos racialmente ofensivos o exclusivos dentro de nuestras congregaciones no sean cuestionados ni transformados.

El reverendo Dr. Martin Luther King, Jr. y John Wesley informan nuestro trabajo contra el racismo.

En 1963, Martin Luther King, Jr., escribió una carta en respuesta a ocho líderes religiosos blancos que lo criticaron por liderar manifestaciones de protesta por la segregación racial en Birmingham, Alabama. En la carta, King reflexiona sobre su decepción con los líderes religiosos durante la lucha por los derechos civiles, diciendo:

  • He visto iglesias blancas quedarse al margen y simplemente hablar piadosas irrelevancias y santurronas trivialidades….
  • Me he encontrado preguntando: ¿Qué tipo de gente adora aquí? ¿Quién es su Dios? ¿Dónde están sus voces?….
  • En profunda decepción, he llorado por la laxitud de la iglesia… Sí, veo a la iglesia como el cuerpo de Cristo. Pero, ¡oh! Cómo hemos manchado y marcado ese cuerpo a través del abandono social y el miedo a ser inconformistas.

Casi 60 años después, el rostro del racismo ha cambiado, pero la iglesia no es menos laxa hoy que en 1963. Debemos viajar juntos de ser “casi cristianos”, como describe John Wesley en su famoso sermón, a convertirnos en ” totalmente cristiano ”, viviendo de maneras que no solo evitan el pecado, sino que cultivan y promueven la virtud y la justicia.

En las próximas semanas, invitaré al clero a una conversación sobre cómo podemos caminar juntos en el camino hacia la comunidad amada, liberados de la herencia del racismo sistémico y profundo.

Mientras vives en la vorágine de la semana que viene y de las que vendrán, agradezco a Dios por tu fidelidad, a través de tiempos de peligro y duda, y oro para que Dios sostenga la gracia en tu vida, tu familia y tus ministerios. Las malas noticias nunca tienen la última palabra. Sigue escuchando. ¡Hay buenas noticias en camino!

 

Elaine JW Stanovsky
Obispa Gran Área del Noroeste

 

Translated and Adapted by: Rev. Cruz Edwin Santos
Director of Hispanic/Latinx Ministries

Un miembro profeso laico de una Iglesia local podrá ser acusado de las siguientes faltas y si es así, pedir un juicio: (a)inmoralidad; (b)crimen; (c)desobediencia al Orden y Disciplina de la Iglesia Metodista Unida; (d)diseminación de doctrinas contrarias a las normas de doctrina establecidas de la Iglesia Metodista Unida; (e)abuso sexual; (f)conducta sexual impropia; (g)maltrato de niños; (h)hostigamiento, incluso pero no limitado a racial y, o sexual;(i)discriminación racial o de genero…

¶ 2702.3

Church as Beloved Community

Church as Beloved Community


A Pastoral Letter from Bishop Elaine JW Stanovsky • January 2021

To the majority white United Methodists in the Greater Northwest Area, with an invitation to others to listen in and join the conversation.

But now, thanks to Christ Jesus, you who once were so far away have been brought near by the blood of Christ…. He broke down the barrier of hatred that divided us…. So now you are no longer strangers and aliens. Christ is building you into a place where God lives through the Spirit.

Ephesians 2, Selections

Beloved in Christ, I have carried you in my heart and prayers every waking moment through these seasons of pandemic, racial reckoning, civic unrest and violent attack on the U.S. Capitol. As we lament the image of a flag of the Confederacy waved brazenly in the Capitol, and brace for more extremist violence there and in state capitols across the country, the burden is heavy on people of conscience, who live in faith, hope and love through such demanding events.

I pray for the outgoing president, Mr. Trump, and for the incoming president, Mr. Biden, for elected and appointed government servants in every place and role. May the good in each prevail, and their sin be quenched. 

A word to People and Pastors of Color in The United Methodist Church

But speaking the truth in love, we must grow up in every way…into Christ, from whom the whole body, joined and knit together by every ligament with which it is equipped, as each part is working properly, promotes the body’s growth in building itself up in love.

Ephesians 4:15-16

We have a long journey ahead. It is a testimony to the power of the Holy Spirit that you know and offer your gifts to the whole body of the church. It is not your responsibility to endure disrespect in the church, or to teach me and my white siblings how our words and actions harm and exclude. And yet, out of your love of God and in undying hope of a new day, you generously continue in relationship as the Church strives to grow in faith, service and witness. May God build the church up by showing us how our parts can work properly together in love.

I pray for our nation and its people. May values of respect, freedom, equity and fairness lead the way through our present distress and danger. I pray for people whose anger has spilled out in violence, anger over things both righteous and evil.

I want to bring a hopeful message to the Church. But the hope of this season is only visible through thick clouds. May we walk by the light of faith, in service to love until hope rises again, unobstructed.

As we celebrate the life and leadership of the Rev. Dr. Martin Luther King, Jr., I bring you a message that I know will be hard. It is rooted and grounded in my love for our Creator, Redeemer and Sustainer, and my love of all God’s people.

NOW IS THE TIME. THIS IS THE PLACE. WE ARE THE PEOPLE to overturn white privilege and supremacy in our hearts, our minds and in our communities and to build a beloved community of racial justice and equity.
NOW IS THE TIME to dismantle oppressive systems of institutional racism, which
  • violate the dignity and sanctity of God’s creation
  • divide communities
  • deform the body of Christ
  • isolate local churches from their neighbors and
  • silence the prophetic witness of Christians to God’s justice and equity.

White racism arrived in the New World with Christopher Columbus in 1492, long before the Pilgrims or the Declaration of Independence elevated the value of freedom. It took root and has not been rooted out. It is alive and well in America. Now, cell phone videos of police violence against unarmed Black people expose persistent racism for all to see. Race is on the public agenda in a new and urgent way. Protests, demands, personal testimonies, documentaries and webinars have opened a window into how pervasive racism is in the life of our nation.

Compared to people of color, white people enjoy the “good life” disproportionately by nearly every measure: education, health care, environmental health, criminal justice and incarceration, voting rights, business ownership, employment, income, housing, and life expectancy, to name some. This is the privilege white people enjoy in America. The patterns of privilege and poverty in America are embedded in institutions, norms, practices and systems that do not depend upon individual bias, hatred or mistreatment. They have a life of their own.

THE CHURCH IS THE PLACE… to wake up and courageously face the sin of racism and to create beloved community. 

God gives people of faith a vision of diverse human beings living together in right relationship with one another. But through history, the Christian Church has often created and maintained systems of racial inequity in America and around the world. Today, the church is called to recognize and dismantle its own racism and join a movement of racial reckoning and reconciliation in every place.

When the communities where the church is located experience transition especially identified as economic and/or ethnic, the local church shall engage in deliberate analysis of the community change and alter its program to meet the needs and cultural patterns of the new residents.  The local church shall make every effort to remain in the community and develop effective ministries to those who are newcomers, whether of a cultural, economic, or ethnic group different from the original or present members.

¶ 212, Book of Discipline

By the year 2045, white people will be a minority of the U.S. population. In the states of Alaska, Idaho, Oregon and Washington, nearly every town and city is rapidly becoming more racially and ethnically diverse, but our United Methodist Churches in the region are predominantly white, middle class, aging and declining. For the most part, our churches are not adapting to the changing population by welcoming or engaging the growing number of their neighbors who come from different national, racial or ethnic heritages.

The UMC recognizes that the sin of racism has been destructive to its unity throughout its history.  Racism continues to cause painful division and marginalization.  the UMC shall confront and seek to eliminate racism, whether in organizations or in individuals, in every facet of its life and in society at large.  The UMC shall work collaboratively with others to address concerns that threaten the cause of racial justice at all times and in all places. 

¶ 5, Book of Discipline

The executive staff team of the Greater Northwest Area of The United Methodist Church recognizes inclusion as an essential practice of a vital church. We are building this practice into our own leadership teams and agendas. At every meeting, we participate in intercultural competency training and applying what we learn to our team and its work. We are intentional about inviting people of color into pastoral leadership of our churches to recognize and engage with the variety of people in their neighborhoods.

Racism persists in our churches.

Racism can exist without racial hatred. In many places, our churches are passive participants in racist systems that we have inherited and may not even be aware of. If we, the white majority, simply continue to do what we have always done – as the community changes and becomes more diverse – we will, silently, and without even recognizing it, perpetuate white privilege and supremacy.

This is why in my episcopal address to Annual Conference in September, I charged every local church to examine the images in your buildings, the priorities in your budgets and the people making decisions for the church, to see whether a rich variety of cultures and voices are present. Decisions are different if different perspectives are included in decision-making. In response to this charge, district superintendents initiated conversations about racism in every local church as part of its charge or church conference.

Sadly, we have begun to notice a pattern of overt racism within several congregations. This pattern is present in all three conferences and all four states. Some expressions of it include:

  • criticizing pastors for preaching about racial justice
  • denying the authority of the pastor over worship
  • withholding respect, deference and trust that are usually extended to pastors
  • criticizing the pastor’s grammar or pronunciation, especially in the case of a pastor for whom English is a second or third language
  • expecting a pastor of color to adopt the cultural norms of the congregation without curiosity, question or discussion
  • refusing to include a variety of cultural expressions within the worship life of the congregation

Sometimes congregations have even refused to accept a pastor I have appointed, due either to overt or more often subtle reasons of race.

As I hear these stories and discuss them within my cabinet, I am sorry to report that these attitudes are present, though often not predominant, in almost all of our churches. Any pastor of color who is appointed to any mostly white congregation can expect to encounter overt or implicit racist resistance, both personally and professionally.

Responsibilities and Duties of Elders and Licensed Pastors – To lead the congregation in racial and ethnic inclusiveness. 

¶ 340.2.c)(4)


Racism has no place in the Church.

The Church is the body of Christ. We cannot allow racism to infect the body by tolerating these behaviors because they are inhospitable and dangerous for the beloved of our Savior. None of us can rest as long as our churches participate actively or passively in the sin of racism.

At Christian baptism, we pledge to resist evil, injustice and oppression in whatever forms they present themselves. Whether hot and hateful or gentle and well-intentioned, these comments and attitudes are harmful and they reinforce the narrow, fixed and insular scope of our congregations. Whatever good our churches do, it is necessarily compromised by the shadow cast by attitudes and habits that spring from normative white cultural assumptions.

Open itineracy means appointments [of clergy] are made without regard to race, ethnic origin, gender, color, disability, marital status, or age. 

¶ 425.1

Throughout our lives, Jesus introduces us to new experiences, new people, fresh ideas. When our life paths cross with people from different parts of the world, with different life experiences, different cultural experiences, different aspirations that do not match our own, and may make us uncomfortable, our discomfort is often God at work, stretching and strengthening our love. Jesus invites us to set aside judgment and proceed to curiosity, asking: how is Jesus working through a new relationship to deepen our faith and strengthen the church or community?

The church must not value the familiar, traditional or comfortable over what is right, nourishing, emerging, and hopeful. God says “Look! I’m doing a new thing; now it sprouts up; don’t you recognize it? (Isaiah 42:19a. Embracing the new people and things God sends our way is a spiritual practice that breathes life into the church and through the church, into the world.

 Your bishop watches over you in love.

My charge, as your bishop, is to oversee the spiritual and temporal affairs of the church. I name what I see and encourage the leaders and congregations under my care to grow in faith and witness for the kingdom/kin-dom of God. I see our spirits are not strong enough to follow Jesus into the beloved community he invites us to, nor do we have the courage to speak truth to a world that is awash in lies.

The United Methodist Church can and must become a movement that is awakening, learning, growing and moving toward racial awareness, intercultural competency and inclusive community.

In faithfulness to our baptismal vows, my cabinet and I are committed to working with pastors and laity to re-form our churches to recognize and acknowledge our sin and enter into a journey toward racial equity, justice and inclusion. Just as the members of the cabinet have a monthly discipline of intercultural competency training, the cabinet will develop a process for working with congregations to assess and recognize attitudes and behaviors that give preference to white culture within the church, and to take steps to become more aware and competent in inter-cultural and cross-racial relationships.

Cross-racial and cross-cultural appointments are made as a creative response to increasing racial and ethnic diversity in the church in its leadership.  Cross-racial and cross-cultural appointments are appointments of clergy persons to congregations in which the majority of their constituencies are different from the clergyperson’s own racial/ethnic cultural background.  

¶ 425.4

The goal of the cabinet is to assist every church to become an outpost of God’s inclusive love in each place and for all the people. Underlying this goal, we firmly resolve not to allow racially offensive or exclusive comments and behavior within our congregations , to go unchallenged and untransformed.

The Rev. Dr. Martin Luther King, Jr. and John Wesley inform our anti-racism work.

In 1963, Martin Luther King, Jr., wrote a letter in response to eight white religious leaders who criticized him for leading demonstrations and sit-ins protesting racial segregation in Birmingham, Alabama. In the letter, King reflects on his disappointment in religious leaders during the civil rights struggle, saying,

I have watched white churches stand on the sideline and merely mouth pious irrelevances and sanctimonious trivialities….

I have found myself asking: What kind of people worship here? Who is their God?  Where are their voices?….

In deep disappointment, I have wept over the laxity of the church….Yes, I see the church as the body of Christ. But, oh! How we have blemished and scarred that body through social neglect and fear of being nonconformists.

Nearly 60 years later, the face of racism has shifted, but the church is no less lax today than it was in the 1963. We must journey together from being “almost Christian,” as John Wesley describes in his famous sermon, to becoming “altogether Christian,” living in ways that not only avoid sin, but that cultivate and promote virtue and justice. 

In the weeks ahead, I’ll invite clergy to a conversation about how we can journey together on the road toward beloved community – freed from the heritage of deep, systemic racism. 

As you live in the maelstrom of the week ahead and those to come, I thank God for your faithfulness, through times of peril and doubt and I pray God’s sustaining grace in your life, your family, and your ministries. Bad news never has the final word.  Keep listening. There’s good news on the way!

 

Elaine JW Stanovsky
Bishop, Greater Northwest Episcopal Area

Chargeable Offenses Against a Church Member – A professing member of a local church may be charged with the following offenses, . . .  harassment, including, but not limited to racial and/or sexual harassment; racial or gender discrimination . . .

¶ 2702.3

“Buscando ser la luz de Dios en el mundo”

Isaías 40

Una voz proclama:
«Preparen en el desierto
un camino para el Señor;
enderecen en la estepa
un sendero para nuestro Dios.
4 Que se levanten todos los valles,
y se allanen todos los montes y colinas;
que el terreno escabroso se nivele
y se alisen las quebradas.
5 Entonces se revelará la gloria del Señor,
y la verá toda la humanidad.
El Señor mismo lo ha dicho».

La Jurisdicción Occidental de la Iglesia Metodista Unida tiene la visión de convertirse en un “hogar para todos los hijos/as de Dios, para que todos podamos estar reunidos alrededor de una mesa de reconciliación y transformación”. Algunos nos han llamado desobedientes. Otros afirman que somos profetas por reconocer a las personas LGBTQ + como hijos amados de Dios, bendecir sus matrimonios y ordenarlos para el ministerio mucho antes que la mayoría de la iglesia lo hiciera. La inclusión LGBTQ + es solo una de las formas en que en la Jurisdicción Occidente hemos buscado preparar la mesa para todos los hijos/as de Dios. La Jurisdicción Occidental da la bienvenida a inmigrantes de todo el mundo y ha consagrado a muchos “obispos tales como”: Wilbur Choy, Chino-americano; Roy Sano, Japonés-americano; Elías Galván, Hispanoamericano; Leontyne Kelly, mujer de la raza negra; Minerva Carcaño, Hispanoamericana; y Karen Oliveto, primer obispo en un matrimonio y comprometida con una persona del mismo sexo.

Los líderes Metodistas Unidos en la Jurisdicción Occidental aceptamos la petición de John Wesley de que “seamos de un corazón, aunque no necesariamente de una sola opinión”. Estamos dedicando este año para reconocer, nombrar y celebrar la variedad de ministerios “Donde vive el amor”, no porque tengamos un rincón especial en el mercado del amor, sino porque el amor se ve diferente en cada lugar.

Comencemos por ver dónde vive el amor en los extraordinarios detalles de la historia de Navidad.

Photo by Bishop Elaine JW Stanovsky.

El amor vive en una pareja sin hogar, cansada después de un largo día de viaje, que encuentra descanso en un refugio lleno de animales.

El amor vive mientras esta pareja exhausta da la bienvenida al nacimiento de su bebé y lo acuesta en un pesebre.

El amor vive cuando una estrella brilla en el cielo nocturno o cuando desciende una canción del cielo, señalando de que está sucediendo algo nuevo y santo.

El amor vive donde pastores, peregrinos aparecen en la noche, después de ver, de maravillarse y de seguir estos signos de esperanza.

La historia de Navidad nos muestra que donde vive el amor, suceden cosas que nunca creíste posibles. Así como Dios nació en Jesús, Dios también puede morar en nosotros, a medida que crecemos para amar tan maravillosamente como Dios ama, tan extravagantemente como Jesús ama a nuestro prójimo, a los extraños y a aquellos que consideramos como enemigos. Esta es una muy buena noticia cuando la gente vive a la sombra de la muerte y bajo el yugo de la opresión. Estemos atento en donde vive el amor.

El amor vive donde una abuela pone su abrigo sobre los hombros de un extraño que esta dormido en un autobús helado.

El amor vive donde un cuidador de la salud sostiene un teléfono inteligente o una tableta para conectar a un paciente moribundo con un ser querido.

El amor vive cuando una iglesia local da la bienvenida a extraños, viudas y huérfanos que buscan seguridad.

El amor vive cuando las personas que están ordenando su sexualidad e identidad tienen un lugar en la mesa de la fe.

El amor vive donde los cristianos viven su promesa bautismal de “resistir el mal, la injusticia y la opresión en cualquier forma que se presenten”.

El amor vive cuando un transeúnte graba una atrocidad violenta y racista en su teléfono para que el mundo la vea. El amor vive en el angustiado grito de justicia y amor.

El amor vive cuando una iglesia ofrece espacio para que las personas evacuadas de los incendios forestales puedan guardar sus pertenencias o alojar a sus mascotas.

El amor vive cuando cualquiera de nosotros encuentra nuestro corazón endurecido abierto y listo para sanar una relación rota.

Que Cristo nazca en esta oscura Navidad. Oro para que Cristo more en sus corazones a través de la fe, mientras están arraigados y cimentados en el amor, para que puedan ser llenos de toda la plenitud de Dios.

Obispo Elaine JW Stanovsky
Área Episcopal del Gran Noroeste

Translated and Adapted to Spanish by:
Rev. Cruz Edwin Santos
Director of Hispanic/Latinx Ministry

“Seeking to Be God’s Light in the World”

Isaiah 40

A voice cries out:
“In the wilderness prepare the way of the Lord,
    make straight in the desert a highway for our God.
Every valley shall be lifted up, 
    and every mountain and hill be made low;
the uneven ground shall become level,
    and the rough places a plain.
Then the glory of the Lord shall be revealed,
    and all people shall see it together,
    for the mouth of the Lord has spoken.”
– Isaiah 40: 3-5

The Western Jurisdiction of The United Methodist Church has a vision of becoming a “home for all God’s children, gathered around a table of reconciliation and transformation.” Some have called us disobedient. Others claim that we are prophets for recognizing LGBTQ+ persons as beloved children of God, blessing their marriages and ordaining them for ministry long before most of the church. LGBTQ+ inclusion is just one way we in the West have sought to set the table for all God’s children. The Western Jurisdiction embraces immigrants from around the world and has consecrated many “first bishops:” Wilbur Choy, Chinese American; Roy Sano, Japanese American; Elias Galvan, Hispanic American; Leontyne Kelly, Black woman; Minerva Carcaño, Hispanic American woman; and Karen Oliveto, first bishop in a committed, loving same-gender marriage.

United Methodist leaders in the Western Jurisdiction embrace John Wesley’s plea that we “be of one heart, though we are not of one opinion.” We are dedicating a year to noticing, naming and celebrating the variety of ministries “Where Love Lives” – not because we have a corner on the love market, but because love looks different in every place.

Let’s start by seeing where love lives in the extraordinary details of the Christmas story:

Photo by Bishop Elaine JW Stanovsky.

Love lives as a homeless couple, weary after a long day of travel, finds rest in an animal shed.

Love lives as this exhausted couple welcomes the untimely birth of their baby and lays him in a manger.

Love lives when a star shines in the night sky or a song spills from heaven – signs that a new and holy thing is happening.

Love lives where shepherd and sojourners show up in the night, after seeing, wondering and following these signs of hope.

The Christmas story shows us that where love lives, things happen that you never thought possible. Just as God was born in Jesus, God can dwell in us, too, as we grow to love as wondrously as God loves, as extravagantly as Jesus loves our neighbors, strangers, and those we think of as enemies. This is very good news when people live in the shadow of death and under the yoke of oppression. Watch for Where Love Lives.

Love lives where a grandma lays her sweater on the shoulders of a sleeping stranger on a chilly bus.

Love lives where a caregiver holds a smartphone or tablet to connect a dying patient with a loved one.

Love lives when a local church welcomes strangers, widows and orphans seeking safety.

Love lives when people who are sorting out their sexuality and identity have a place at the table of faith.

Love lives where Christians live their baptismal promise to ‘resist evil, injustice, & oppression in whatever forms they present themselves.’

Love lives when a passerby tapes a violent, racist atrocity on her phone for the world to witness. Love lives in the anguished cry for justice and love.

Love lives when a church offers space for people evacuated from wildfires to store their belongings, or board their pets.

Love lives when any of us find our hardened hearts open and ready to heal a broken relationship.

May Christ be born this dark Christmas. I pray that Christ may dwell in your hearts through faith, as you are being rooted and grounded in love, so that you may be filled with all the fullness of God. 



Elaine JW Stanovsky
Bishop, Greater Northwest Episcopal Area


Throughout the month of December, the Greater Northwest Area will be sharing videos, stories and other resources for local church and ministry settings across the Western Jurisdiction to use on social media, in online worship, group discussion and more on the topic of “Where Love Lives: Seeking to be God’s light in the World.”

We will be sharing stories, poetry and other resources that speak to the Advent message of God’s love living among us today – calling us to care for our neighbors, seek justice, dismantle racism, fight against a pandemic and committing ourselves to so many other acts of love in Jesus’ name.

Resources will be linked to either www.westernjurisdictionumc.org or www.greaternw.org as well as being shared on the various websites, social media channels and newsletters from the conferences which make up the Western Jurisdiction of The United Methodist Church.

#wherelovelivesumc

Mensaje Episcopal sobre el COVID-19 #9, 10 de Noviembre de 2020

Las circunstancias y los riesgos de COVID-19 varían de un lugar a otro y de tiempo en tiempo. Por lo tanto, el Equipo de Manejo de Crisis de COVID-19 ha adoptado un nuevo apéndice de la Fase 2.1 para Re-imaginar la vida juntos, que abre la posibilidad de reuniones de hasta 25 personas para el culto y otras actividades. En lugares donde los datos muestran un bajo riesgo de propagación del virus, una iglesia u otro ministerio puede presentar un plan de ministerio para su aprobación para pasar a la Fase 2.1 siempre y cuando que el riesgo siga siendo bajo.

Los casos de COVID-19 están aumentando en todo Estados Unidos a lo que un médico de salud pública llamó una “tormenta de fuego furiosa”. El mayor número de nuevos casos diarios de COVID-19 desde marzo ocurrió ayer en Alaska. Los números en Idaho, Oregón y Washington han ido en aumento desde el 8 de septiembre. Este no es el momento de bajar la guardia contra esta enfermedad mortal y altamente contagiosa.

Así que no nos cansemos de hacer lo correcto, porque cosecharemos en el tiempo de la cosecha, si no nos damos por vencidos. Entonces, siempre que tengamos la oportunidad, trabajemos por el bien de todos, y especialmente por los de la familia de la fe.

Gálatas 6: 9-10 NRSV

Aunque los estados no siempre han sometido a las organizaciones religiosas a las mismas restricciones de reunión que a otras organizaciones, he mantenido a los Metodistas Unidos en el área episcopal del Gran noroeste con límites estrictos.  Para la mayoría de nuestras iglesias, este no es el momento de aflojar estas restricciones.  La mayoría de las iglesias se han movido con éxito con la celebración de adoración y otras actividades en línea, ya sea en vivo o preproducidas. Si yo fuera pastor de una iglesia local hoy, no me movería hacia reuniones en persona más grandes en este momento y no animaría a nuestras iglesias a que lo hagan.

Algunos, sin embargo, están ubicados en áreas sin Internet confiable, algunos no tienen la capacidad técnica y algunos miembros y líderes simplemente no usan ni usaran las opciones de la iglesia en línea.

Esta pandemia, y nuestro conocimiento sobre ella, han crecido y cambiado con el tiempo:

  • Desde febrero, la ciencia ha aprendido y enseñado cómo se propaga el virus y cómo limitar su propagación usando máscaras, manteniendo una distancia de 6 pies, limitando la duración de las reuniones, lavándose las manos constantemente y usando desinfectante para manos.
  • Hoy mismo escuchamos la esperanza de que una vacuna eficaz estará disponible para fin de año.
  • La incidencia y el peligro de propagar el virus es muy bajo en algunos lugares y extremadamente alto en otros, y
  • Cuanto más vivamos con restricciones en nuestra libertad de movimiento y reunión, mayor es el riesgo de sufrimiento mental, psicológico y espiritual.

Las iglesias buscan equilibrar el daño causado por la propagación continua del virus y el daño causado al continuar restringiendo las reuniones en persona para la adoración, la oración, el compañerismo y el estudio.  ¿Cómo balanceamos el riesgo de propagación y muerte de COVID-19 frente al riesgo de soledad, depresión, desesperación, abuso de sustancias, violencia doméstica y suicidio a medida que pasan los meses, los días se hacen mas cortos, oscuros y el clima nos empuja a estar mas tiempo en el interior de nuestras casas? Ninguna reunión está libre de riesgos, pero a medida que nos esforzamos por equilibrar los daños en competencia, algunas reuniones con prácticas estrictas de seguridad bajo ciertas condiciones pueden ser prudentes.

Fase 2.1 Apéndice a las pautas de Re-imaginando la vida juntos permite que una iglesia u otro entorno ministerial, con el consentimiento de su pastor, presente un plan para realizar reuniones en persona de hasta 25 personas manteniendo la distancia física y usando máscaras faciales para su aprobación por el Superintendente de distrito, en el caso de iglesias locales, o Director de Ministerios Conexionales en el caso de otros ministerios. Todas las iglesias o ministerios, todos los superintendentes de distrito y directores de ministerios conexionales utilizarán datos de www.CovidActNow.org para determinar el nivel de riesgo de su condado, a base a 5 indicadores de riesgo.

 Si una iglesia u otro ministerio se encuentra en un condado donde el riesgo está en la zona verde o amarilla, y si el supervisor designado aprueba el plan del ministerio para la Fase 2.1, entonces se le permitirá reunir hasta 25 personas para el culto u otras actividades ministeriales, siguiendo las prácticas aprobadas en el plan. Si una iglesia se ha movido a la Fase 2.1, pero el riesgo informado por COVIDActNow aumenta a niveles naranja o rojo, deberá regresar a los niveles de actividad de la Fase 2.

Lea el apéndice de la Fase 2.1, una opción dentro de la Fase 2

Mientras miramos los informes diarios de una pandemia que está fuera de control y consideramos aflojar las restricciones sobre las reuniones de la iglesia, recuerde estos pensamientos que compartimos en el documento de Re-imaginando la vida juntos:

A medida que volvemos a entrar en la vida juntos, debemos permitir que nuestro sueño o memoria de comunidad se desvanezca para dejar espacio para que el amor emerja de formas nuevas y diferentes.  La tarea que tenemos es re-imaginar la iglesia, todo lo que somos, hacemos, para que podamos ser lo que Dios sueña que seamos.  Después de todo, la iglesia no es un edificio; no son puertas ni un campanario. La Iglesia es la gente en ministerio y servicio.  Si no podemos hacer este ministerio como lo hemos hecho en el pasado, encontraremos nuevas formas de hacerlo. Vamos a encontrar la manera. Nuestra imaginación puede mostrarnos lo que es posible.

¡Voy a hacer algo nuevo!
Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta?
Estoy abriendo un camino en el desierto,
y ríos en lugares desolados.

Isaías 43:19

¡Que Dios guíe nuestros pies por el camino de la paz!

Obispa Elaine JW Stanovsky
Área Episcopal del Gran Noroeste

Translated and Adapted to Spanish by:
Rev. Cruz Edwin Santos
Director of Hispanic/Latinx Ministry

Bishop’s COVID-19 notice #9, Nov. 10, 2020

The circumstances and risks from COVID-19 vary from place to place and from time to time. Therefore, the COVID-19 Crisis Management Team has adopted a new Phase 2.1 addendum to Reimagining Life Together, which opens the possibility of gatherings of up to 25 for worship and other activities. In places where data shows a low risk of spreading the virus a church or other ministry can present a ministry plan for approval to move to Phase 2.1 as long as the risk remains low.

Cases of COVID-19 are on the rise across America in what one public health doctor called a “raging firestorm.” The highest number of daily new cases of COVID-19 since March occurred yesterday in Alaska. Idaho, Oregon and Washington and have been rising since September 8. This is not the time to let down our guard against this highly contagious, deadly disease.

So let us not grow weary in doing what is right, for we will reap at harvest time, if we do not give up.So then, whenever we have an opportunity, let us work for the good of all, and especially for those of the family of faith.      Galatians 6: 9-10 NRSV

Although states have not always held religious organizations to the same gathering restrictions as other organizations, I have held United Methodists in the Greater Northwest Area to strict limits. For most of our churches, this is not the time to loosen these restrictions. Most churches have moved successfully to holding worship and other activities online, either live streamed, or pre-produced. If I were a pastor of a local church today, I would not move toward more and larger in-person gatherings at this time and I do not encourage our churches to do so.

Some, however, are located in areas without reliable internet, some do not have the technical ability, and some members and leaders simply will not and do not use online church options.

This pandemic, and our knowledge about it, have grown and changed over time:

  • Since February, science has learned and taught us about how the virus spreads and how to limit its spread by wearing masks, keeping 6 feet apart, limiting the length of time of gatherings, and washing hands and using hand sanitizer.
  • Just today we heard hope that an effective vaccination may be available by the end of the year.
  • The incidence and danger of spreading the virus is very low in some places and extremely high in others, and
  • The longer we live with restrictions on our freedom of movement and gathering, the higher the risk of mental, psychological and spiritual suffering.

Churches seek to balance the harm caused by continued spread of the virus and the harm done by continuing to restrict in-person gatherings for worship, prayer, fellowship and study. How do we weigh the risk of COVID-19 spread and deaths against the risk of loneliness, depression, despair, substance abuse, domestic violence and suicide as the months wear on, the days grow short and dark and the weather pushes us indoors? No gatherings are risk-free, but as we strive to balance competing harms, some gatherings with strict safety practices under certain conditions may be prudent.

Phase 2.1 Addendum to Reimagining Life Together guidelines allows a church or other ministry setting, with the consent of their pastor, to present a plan for holding in-person gatherings of up to 25 persons with physical distancing, and facemasks in use for approval by their District Superintendent, in the case of local churches, or Director of Connectional Ministries in the case of other ministries. All church or ministry settings and all District Superintendents and Directors of Connectional Ministries will use data from www.CovidActNow.org to determine their county’s risk level, based upon 5 risk indicators.

If a church or other ministry is located in a county where the risk is found to be in either the green or yellow zone, and if the designated supervisor approves the ministry’s plan for Phase 2.1, then it will be allowed to gather up to 25 people for worship or other ministry activities, following the practices approved in the plan. If a church has moved to Phase 2.1, but the risk reported by COVIDActNow increases to levels orange or red, it will need to retreat to Phase 2 levels of activity.

Read the Phase 2.1 addendum – an option within phase 2

As we watch daily reports of a pandemic that is out of control, and consider loosening the restrictions on church gatherings, remember these thoughts from Reimagining Life Together:

As we reenter life together, we must allow for our dream or memory of community to fade to make room for love to emerge in new and different ways. The task we have is to reimagine church – and all we are and do –  so that we can be what God dreams us to be. After all, church isn’t a building; it isn’t doors or a steeple. Church is the people in ministry and service. If we can’t do this ministry in the ways we have in the past, we will find new ways to do it. We will find a way. Our imaginations can show us what is possible.

God will open a new way before us.

I am about to do a new thing;
                     now it springs forth, do you not perceive it?
I will make a way in the wilderness
                        and rivers in the desert.         Isaiah 43: 19

May God guide our feet into the way of peace!

Elaine JW Stanovsky
Bishop, Greater Northwest Episcopal Area

Prefacio al Aviso COVID-19 #9

Prefacio al Aviso COVID-19 #9


23 de octubre de 2020

La próxima semana espero emitir el Aviso # 9 sobre el COVID-19. Hoy prepararé el escenario, los invitaré a orar y estudiar conmigo sobre el desierto en el que nos encontramos.

LA PANDEMIA

Titular: ayer se informó el mayor número de nuevos casos de COVID-19 en los Estados Unidos desde el comienzo de la pandemia. Para fines de febrero, se proyecta que las muertes por COVID-19 se dupliquen a 500,000 [i] – aproximadamente igual al número de muertos en Estados Unidos por la Segunda Guerra Mundial, las guerras de Corea y Vietnam combinadas. Los casos han ido en aumento en los estados de Alaska, Idaho, Oregón y Washington desde principios de septiembre.

LA TEMPORADA

Ha caído nieve durante la noche y se ha convertido en lluvia en nuestra casa en las Cascadas de las Montañas. Para el solsticio de invierno, Nome, Alaska, verá menos de 4 horas de luz solar; Boise, Idaho, alrededor de 9 horas; la mayor parte de Washington y Oregón alrededor de 8.5 horas. Las temperaturas están bajando y muchos días están nublados y lluviosos o con nieve. El invierno está llegando al Noroeste, llevando a muchas personas a mantenerse en el interior de sus casas y experimentando depresión.

NOSOTROS, LA GENTE, vivimos con un virus mortal, iglesias cerradas en la mayoría de sus reuniones, escuelas virtuales y trabajo desde la casa, inseguridad financiera y pérdida de empleo, aumento de la violencia doméstica, adicción, suicidio y disturbios políticos nacionales. La gente clama por encontrarse en persona para adorar. Nosotros, las personas, vivimos entre medio de valores en conflictos: protección contra el virus versus salud emocional / espiritual / mental y libertad personal.

LA VISION DE DIOS

Dios ve los titulares, los dolores de todas las personas y cada una de las vidas que este virus esta tomando, de todos los trabajadores exhaustos, que se estirando sus recursos para satisfacer todas las necesidades.

Dios ve los estados de ánimo que se oscurecen y las realidades más cortas que vienen con los cambios de estación.

Dios siente la fatiga cuando los días se vuelven semanas, meses y casi un año entero.

Dios conoce el hambre en nuestros corazones de estar juntos, compartir un abrazo y cantar en voz alta y juntos los cánticos de fe:

  • Alabaré a mi creador mientras respiro …
  • Cantemos al Señor…
  • OH, que canten mil voces …
  • Cantaré cuando el Espíritu diga canta …
  • ¿Cómo puedo dejar de cantar?…

Le pregunto cómo quiere Dios que yo dirija en este momento y lo invito a unirse a mí en el estudio y oración para que sepamos qué hacer mientras preparo el Aviso de COVID # 9.

  1. Esta semana encuentre las últimas estadísticas de COVID-19 para su condado en covidactnow.org haciendo clic en el mapa de su estado y luego seleccionando su condado. Vea usted mismo cómo el virus está afectando a su condado:
    1. ¿Cuál es el riesgo de un brote de COVID en su estado? ¿Cómo se compara el nivel de riesgo con el estado vecino?
    2. Ahora, seleccione su condado de la lista en la página del estado.
      ¿Cuál es el riesgo de un brote de COVID en su condado? ¿Cómo se compara con todo el estado?
    3. ¿Cuántos casos de COVID se informan por cada 100,000 personas en el condado?
    4. ¿Está aumentando o disminuyendo el número de casos en el condado?
    5. ¿Cómo se compara el número de casos hoy con el número de abril o julio?
    6. ¿Cuál es la tasa de infección en su condado? ¿Cómo se compara con la tasa de infección de todo el estado? ¿Es alrededor del 1% o menos, lo que indica que es una propagación lenta?
  2. Ore para que Dios nos muestre lo que significa amar a Dios con todo nuestro corazón, mente, alma y fuerza y a nuestro prójimo como a nosotros mismos durante estos días impredecibles.
  3. Para el 1ro de noviembre, esté atento a la nueva guía sobre cómo los Metodistas Unidos continuarán adaptándose a los desafíos que enfrentamos.

En oracion y reflexión,

Obispa Elaine JW Stanovsky
Área episcopal del Noroeste


[i] IHME, an independent global health research center at the University of Washington  | covid.healthdata.org 

Translated and Adapted to Spanish by:
Rev. Cruz Edwin Santos
Director of Hispanic/Latinx Ministry

Preface to COVID-19 Notice # 9, October 23, 2020

Preface to COVID-19 Notice # 9


October 23, 2020

Next week I hope to issue COVID-19 Notice #9. Today I’ll set the stage, and invite you to pray and study with me about the wilderness we find ourselves in. 

THE PANDEMIC

Headline: yesterday reported the highest number of new COVID-19 cases in the United States since the beginning of the pandemic. By the end of February, COVID-19 deaths are projected to double to 500,000[i] – about equal to the US death toll from World War II, the Korean and Vietnam Wars combined. Cases have been on the rise in Alaska, Idaho, Oregon and Washington states since early September. 

THE SEASON

Snow fell overnight and has turned to rain at our house in the Cascade mountains. By the winter solstice, Nome, Alaska, will see fewer than 4 hours of sunlight; Boise, Idaho, about 9 hours; most of Washington and Oregon about 8.5 hours. Temperatures are falling, and many days are overcast and rainy or snowy. Winter is coming to the Northwest, driving many people indoors and inward with depression. 

WE, THE PEOPLE are living with a deadly virus, churches closed to most gatherings, virtual school and work from home, financial insecurity and job loss, rising domestic violence, addiction, suicide and national political unrest. People are crying out to meet in person for worship. We, the people live at the intersection of conflicting values: protection from the virus vs. emotional/spiritual/mental health and personal freedom. 

GOD’S VIEW

God sees the headlines and aches for each and every life that is taken by the virus, for all the exhausted workers, stretching to meet every need. 

God sees the darkening moods, and the shortened tempers that come with the changing seasons.

God feels the fatigue as days become weeks and months and nearly a whole year.

God knows the hunger in our hearts to be together, share a long-delayed hug and sing aloud and together the songs of faith:

  • I’ll praise my maker while I’ve breath…
  • Cantemos al Señor…
  • O, for a thousand tongues to sing…
  • I’m gonna sing when the Spirit says sing…
  • How can I keep from singing?…

I’m asking how God would have me lead in this moment and I invite you to join me in study and prayer so that you know what informs me as I prepare COVID-Notice #9. 

  1. This week I find the latest COVID-19 statistics for your county at covidactnow.org by clicking on the map of your state and then selecting your county. See for yourself how the virus is affecting your county:
    1. What is the risk of COVID outbreak in your State? How does the risk level compare to a neighboring state?
    2. Now, select your county from the list on the state page. What is the risk of COVID outbreak in your county? How does it compare to the whole state?
    3. How many cases of COVID are reported per 100,000 people in the county?
    4. Are the number of cases in the county rising or falling?
    5. How do the number of cases today compare to the number in April or July?
    6. What is the infection rate in your county? How does it compare to the infection rate for the whole state? Is it about 1% or less, indicating slow spread?
  2. Pray that God will show us what it means to love God with our whole hearts, minds, souls and strength and our neighbors as ourselves during these unpredictable days.
  3. By November 1, watch for new guidance about how United Methodists will continue to adapt to the challenges we face.

In prayerful reflection,

Bishop Elaine JW Stanovsky
Greater NW Episcopal Area

Next week I hope to issue COVID-19 Notice #9. Today I’ll set the stage, and invite you to pray and study with me about the wilderness we find ourselves in. 

THE PANDEMIC

Headline: yesterday reported the highest number of new COVID-19 cases in the United States since the beginning of the pandemic. By the end of February, COVID-19 deaths are projected to double to 500,000[i] – about equal to the US death toll from World War II, the Korean and Vietnam Wars combined. Cases have been on the rise in Alaska, Idaho, Oregon and Washington states since early September. 

THE SEASON

Snow fell overnight and has turned to rain at our house in the Cascade mountains. By the winter solstice, Nome, Alaska, will see fewer than 4 hours of sunlight; Boise, Idaho, about 9 hours; most of Washington and Oregon about 8.5 hours. Temperatures are falling, and many days are overcast and rainy or snowy. Winter is coming to the Northwest, driving many people indoors and inward with depression. 

WE, THE PEOPLE are living with a deadly virus, churches closed to most gatherings, virtual school and work from home, financial insecurity and job loss, rising domestic violence, addiction, suicide and national political unrest. People are crying out to meet in person for worship. We, the people live at the intersection of conflicting values: protection from the virus vs. emotional/spiritual/mental health and personal freedom. 

GOD’S VIEW

God sees the headlines and aches for each and every life that is taken by the virus, for all the exhausted workers, stretching to meet every need. 

God sees the darkening moods, and the shortened tempers that come with the changing seasons.

God feels the fatigue as days become weeks and months and nearly a whole year.

God knows the hunger in our hearts to be together, share a long-delayed hug and sing aloud and together the songs of faith:

  • I’ll praise my maker while I’ve breath…
  • Cantemos al Señor…
  • O, for a thousand tongues to sing…
  • I’m gonna sing when the Spirit says sing…
  • How can I keep from singing?…

I’m asking how God would have me lead in this moment and I invite you to join me in study and prayer so that you know what informs me as I prepare COVID-Notice #9. 

  1. This week I find the latest COVID-19 statistics for your county at covidactnow.org by clicking on the map of your state and then selecting your county. See for yourself how the virus is affecting your county:
    1. What is the risk of COVID outbreak in your State? How does the risk level compare to a neighboring state?
    2. Now, select your county from the list on the state page. What is the risk of COVID outbreak in your county? How does it compare to the whole state?
    3. How many cases of COVID are reported per 100,000 people in the county?
    4. Are the number of cases in the county rising or falling?
    5. How do the number of cases today compare to the number in April or July?
    6. What is the infection rate in your county? How does it compare to the infection rate for the whole state? Is it about 1% or less, indicating slow spread?
  2. Pray that God will show us what it means to love God with our whole hearts, minds, souls and strength and our neighbors as ourselves during these unpredictable days.
  3. By November 1, watch for new guidance about how United Methodists will continue to adapt to the challenges we face.

In prayerful reflection,

Bishop Elaine JW Stanovsky
Greater NW Episcopal Area


‘Where Love Lives, Creating a Fully Inclusive United Methodist Church’; Western Jurisdiction Beginning Year-long Campaign

DENVER, Colo. (Oct. 7, 2020) – The Western Jurisdiction of The United Methodist Church is beginning preparations for the next General Conference by recommitting itself to be a faithful, inviting, open, safe and loving place for all people.

As The United Methodist Church awaits a delayed decision on the proposed Protocol of Reconciliation and Grace through Separation, “Where Love Lives” is a nearly year-long campaign centering on the faith values that have undergirded the jurisdiction’s long-term commitment to a scripturally based fully inclusive ministry. It advocates approval of the Protocol by the General Conference.

“The Western Jurisdiction is committed to living out our belief that God’s church is open to all,” said Bishop Karen Oliveto, president of the Western Jurisdiction College of Bishops. “The Protocol for Reconciliation and Grace through Separation offers a way forward to begin easing the five decades of pain created by the wounds inflicted on LGBTQ persons by the church.”