“Seeking to Be God’s Light in the World”

Isaiah 40

A voice cries out:
“In the wilderness prepare the way of the Lord,
    make straight in the desert a highway for our God.
Every valley shall be lifted up, 
    and every mountain and hill be made low;
the uneven ground shall become level,
    and the rough places a plain.
Then the glory of the Lord shall be revealed,
    and all people shall see it together,
    for the mouth of the Lord has spoken.”
– Isaiah 40: 3-5

The Western Jurisdiction of The United Methodist Church has a vision of becoming a “home for all God’s children, gathered around a table of reconciliation and transformation.” Some have called us disobedient. Others claim that we are prophets for recognizing LGBTQ+ persons as beloved children of God, blessing their marriages and ordaining them for ministry long before most of the church. LGBTQ+ inclusion is just one way we in the West have sought to set the table for all God’s children. The Western Jurisdiction embraces immigrants from around the world and has consecrated many “first bishops:” Wilbur Choy, Chinese American; Roy Sano, Japanese American; Elias Galvan, Hispanic American; Leontyne Kelly, Black woman; Minerva Carcaño, Hispanic American woman; and Karen Oliveto, first bishop in a committed, loving same-gender marriage.

United Methodist leaders in the Western Jurisdiction embrace John Wesley’s plea that we “be of one heart, though we are not of one opinion.” We are dedicating a year to noticing, naming and celebrating the variety of ministries “Where Love Lives” – not because we have a corner on the love market, but because love looks different in every place.

Let’s start by seeing where love lives in the extraordinary details of the Christmas story:

Photo by Bishop Elaine JW Stanovsky.

Love lives as a homeless couple, weary after a long day of travel, finds rest in an animal shed.

Love lives as this exhausted couple welcomes the untimely birth of their baby and lays him in a manger.

Love lives when a star shines in the night sky or a song spills from heaven – signs that a new and holy thing is happening.

Love lives where shepherd and sojourners show up in the night, after seeing, wondering and following these signs of hope.

The Christmas story shows us that where love lives, things happen that you never thought possible. Just as God was born in Jesus, God can dwell in us, too, as we grow to love as wondrously as God loves, as extravagantly as Jesus loves our neighbors, strangers, and those we think of as enemies. This is very good news when people live in the shadow of death and under the yoke of oppression. Watch for Where Love Lives.

Love lives where a grandma lays her sweater on the shoulders of a sleeping stranger on a chilly bus.

Love lives where a caregiver holds a smartphone or tablet to connect a dying patient with a loved one.

Love lives when a local church welcomes strangers, widows and orphans seeking safety.

Love lives when people who are sorting out their sexuality and identity have a place at the table of faith.

Love lives where Christians live their baptismal promise to ‘resist evil, injustice, & oppression in whatever forms they present themselves.’

Love lives when a passerby tapes a violent, racist atrocity on her phone for the world to witness. Love lives in the anguished cry for justice and love.

Love lives when a church offers space for people evacuated from wildfires to store their belongings, or board their pets.

Love lives when any of us find our hardened hearts open and ready to heal a broken relationship.

May Christ be born this dark Christmas. I pray that Christ may dwell in your hearts through faith, as you are being rooted and grounded in love, so that you may be filled with all the fullness of God. 



Elaine JW Stanovsky
Bishop, Greater Northwest Episcopal Area


Throughout the month of December, the Greater Northwest Area will be sharing videos, stories and other resources for local church and ministry settings across the Western Jurisdiction to use on social media, in online worship, group discussion and more on the topic of “Where Love Lives: Seeking to be God’s light in the World.”

We will be sharing stories, poetry and other resources that speak to the Advent message of God’s love living among us today – calling us to care for our neighbors, seek justice, dismantle racism, fight against a pandemic and committing ourselves to so many other acts of love in Jesus’ name.

Resources will be linked to either www.westernjurisdictionumc.org or www.greaternw.org as well as being shared on the various websites, social media channels and newsletters from the conferences which make up the Western Jurisdiction of The United Methodist Church.

#wherelovelivesumc

Mensaje Episcopal sobre el COVID-19 #9, 10 de Noviembre de 2020

Las circunstancias y los riesgos de COVID-19 varían de un lugar a otro y de tiempo en tiempo. Por lo tanto, el Equipo de Manejo de Crisis de COVID-19 ha adoptado un nuevo apéndice de la Fase 2.1 para Re-imaginar la vida juntos, que abre la posibilidad de reuniones de hasta 25 personas para el culto y otras actividades. En lugares donde los datos muestran un bajo riesgo de propagación del virus, una iglesia u otro ministerio puede presentar un plan de ministerio para su aprobación para pasar a la Fase 2.1 siempre y cuando que el riesgo siga siendo bajo.

Los casos de COVID-19 están aumentando en todo Estados Unidos a lo que un médico de salud pública llamó una “tormenta de fuego furiosa”. El mayor número de nuevos casos diarios de COVID-19 desde marzo ocurrió ayer en Alaska. Los números en Idaho, Oregón y Washington han ido en aumento desde el 8 de septiembre. Este no es el momento de bajar la guardia contra esta enfermedad mortal y altamente contagiosa.

Así que no nos cansemos de hacer lo correcto, porque cosecharemos en el tiempo de la cosecha, si no nos damos por vencidos. Entonces, siempre que tengamos la oportunidad, trabajemos por el bien de todos, y especialmente por los de la familia de la fe.

Gálatas 6: 9-10 NRSV

Aunque los estados no siempre han sometido a las organizaciones religiosas a las mismas restricciones de reunión que a otras organizaciones, he mantenido a los Metodistas Unidos en el área episcopal del Gran noroeste con límites estrictos.  Para la mayoría de nuestras iglesias, este no es el momento de aflojar estas restricciones.  La mayoría de las iglesias se han movido con éxito con la celebración de adoración y otras actividades en línea, ya sea en vivo o preproducidas. Si yo fuera pastor de una iglesia local hoy, no me movería hacia reuniones en persona más grandes en este momento y no animaría a nuestras iglesias a que lo hagan.

Algunos, sin embargo, están ubicados en áreas sin Internet confiable, algunos no tienen la capacidad técnica y algunos miembros y líderes simplemente no usan ni usaran las opciones de la iglesia en línea.

Esta pandemia, y nuestro conocimiento sobre ella, han crecido y cambiado con el tiempo:

  • Desde febrero, la ciencia ha aprendido y enseñado cómo se propaga el virus y cómo limitar su propagación usando máscaras, manteniendo una distancia de 6 pies, limitando la duración de las reuniones, lavándose las manos constantemente y usando desinfectante para manos.
  • Hoy mismo escuchamos la esperanza de que una vacuna eficaz estará disponible para fin de año.
  • La incidencia y el peligro de propagar el virus es muy bajo en algunos lugares y extremadamente alto en otros, y
  • Cuanto más vivamos con restricciones en nuestra libertad de movimiento y reunión, mayor es el riesgo de sufrimiento mental, psicológico y espiritual.

Las iglesias buscan equilibrar el daño causado por la propagación continua del virus y el daño causado al continuar restringiendo las reuniones en persona para la adoración, la oración, el compañerismo y el estudio.  ¿Cómo balanceamos el riesgo de propagación y muerte de COVID-19 frente al riesgo de soledad, depresión, desesperación, abuso de sustancias, violencia doméstica y suicidio a medida que pasan los meses, los días se hacen mas cortos, oscuros y el clima nos empuja a estar mas tiempo en el interior de nuestras casas? Ninguna reunión está libre de riesgos, pero a medida que nos esforzamos por equilibrar los daños en competencia, algunas reuniones con prácticas estrictas de seguridad bajo ciertas condiciones pueden ser prudentes.

Fase 2.1 Apéndice a las pautas de Re-imaginando la vida juntos permite que una iglesia u otro entorno ministerial, con el consentimiento de su pastor, presente un plan para realizar reuniones en persona de hasta 25 personas manteniendo la distancia física y usando máscaras faciales para su aprobación por el Superintendente de distrito, en el caso de iglesias locales, o Director de Ministerios Conexionales en el caso de otros ministerios. Todas las iglesias o ministerios, todos los superintendentes de distrito y directores de ministerios conexionales utilizarán datos de www.CovidActNow.org para determinar el nivel de riesgo de su condado, a base a 5 indicadores de riesgo.

 Si una iglesia u otro ministerio se encuentra en un condado donde el riesgo está en la zona verde o amarilla, y si el supervisor designado aprueba el plan del ministerio para la Fase 2.1, entonces se le permitirá reunir hasta 25 personas para el culto u otras actividades ministeriales, siguiendo las prácticas aprobadas en el plan. Si una iglesia se ha movido a la Fase 2.1, pero el riesgo informado por COVIDActNow aumenta a niveles naranja o rojo, deberá regresar a los niveles de actividad de la Fase 2.

Lea el apéndice de la Fase 2.1, una opción dentro de la Fase 2

Mientras miramos los informes diarios de una pandemia que está fuera de control y consideramos aflojar las restricciones sobre las reuniones de la iglesia, recuerde estos pensamientos que compartimos en el documento de Re-imaginando la vida juntos:

A medida que volvemos a entrar en la vida juntos, debemos permitir que nuestro sueño o memoria de comunidad se desvanezca para dejar espacio para que el amor emerja de formas nuevas y diferentes.  La tarea que tenemos es re-imaginar la iglesia, todo lo que somos, hacemos, para que podamos ser lo que Dios sueña que seamos.  Después de todo, la iglesia no es un edificio; no son puertas ni un campanario. La Iglesia es la gente en ministerio y servicio.  Si no podemos hacer este ministerio como lo hemos hecho en el pasado, encontraremos nuevas formas de hacerlo. Vamos a encontrar la manera. Nuestra imaginación puede mostrarnos lo que es posible.

¡Voy a hacer algo nuevo!
Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta?
Estoy abriendo un camino en el desierto,
y ríos en lugares desolados.

Isaías 43:19

¡Que Dios guíe nuestros pies por el camino de la paz!

Obispa Elaine JW Stanovsky
Área Episcopal del Gran Noroeste

Translated and Adapted to Spanish by:
Rev. Cruz Edwin Santos
Director of Hispanic/Latinx Ministry

Bishop’s COVID-19 notice #9, Nov. 10, 2020

The circumstances and risks from COVID-19 vary from place to place and from time to time. Therefore, the COVID-19 Crisis Management Team has adopted a new Phase 2.1 addendum to Reimagining Life Together, which opens the possibility of gatherings of up to 25 for worship and other activities. In places where data shows a low risk of spreading the virus a church or other ministry can present a ministry plan for approval to move to Phase 2.1 as long as the risk remains low.

Cases of COVID-19 are on the rise across America in what one public health doctor called a “raging firestorm.” The highest number of daily new cases of COVID-19 since March occurred yesterday in Alaska. Idaho, Oregon and Washington and have been rising since September 8. This is not the time to let down our guard against this highly contagious, deadly disease.

So let us not grow weary in doing what is right, for we will reap at harvest time, if we do not give up.So then, whenever we have an opportunity, let us work for the good of all, and especially for those of the family of faith.      Galatians 6: 9-10 NRSV

Although states have not always held religious organizations to the same gathering restrictions as other organizations, I have held United Methodists in the Greater Northwest Area to strict limits. For most of our churches, this is not the time to loosen these restrictions. Most churches have moved successfully to holding worship and other activities online, either live streamed, or pre-produced. If I were a pastor of a local church today, I would not move toward more and larger in-person gatherings at this time and I do not encourage our churches to do so.

Some, however, are located in areas without reliable internet, some do not have the technical ability, and some members and leaders simply will not and do not use online church options.

This pandemic, and our knowledge about it, have grown and changed over time:

  • Since February, science has learned and taught us about how the virus spreads and how to limit its spread by wearing masks, keeping 6 feet apart, limiting the length of time of gatherings, and washing hands and using hand sanitizer.
  • Just today we heard hope that an effective vaccination may be available by the end of the year.
  • The incidence and danger of spreading the virus is very low in some places and extremely high in others, and
  • The longer we live with restrictions on our freedom of movement and gathering, the higher the risk of mental, psychological and spiritual suffering.

Churches seek to balance the harm caused by continued spread of the virus and the harm done by continuing to restrict in-person gatherings for worship, prayer, fellowship and study. How do we weigh the risk of COVID-19 spread and deaths against the risk of loneliness, depression, despair, substance abuse, domestic violence and suicide as the months wear on, the days grow short and dark and the weather pushes us indoors? No gatherings are risk-free, but as we strive to balance competing harms, some gatherings with strict safety practices under certain conditions may be prudent.

Phase 2.1 Addendum to Reimagining Life Together guidelines allows a church or other ministry setting, with the consent of their pastor, to present a plan for holding in-person gatherings of up to 25 persons with physical distancing, and facemasks in use for approval by their District Superintendent, in the case of local churches, or Director of Connectional Ministries in the case of other ministries. All church or ministry settings and all District Superintendents and Directors of Connectional Ministries will use data from www.CovidActNow.org to determine their county’s risk level, based upon 5 risk indicators.

If a church or other ministry is located in a county where the risk is found to be in either the green or yellow zone, and if the designated supervisor approves the ministry’s plan for Phase 2.1, then it will be allowed to gather up to 25 people for worship or other ministry activities, following the practices approved in the plan. If a church has moved to Phase 2.1, but the risk reported by COVIDActNow increases to levels orange or red, it will need to retreat to Phase 2 levels of activity.

Read the Phase 2.1 addendum – an option within phase 2

As we watch daily reports of a pandemic that is out of control, and consider loosening the restrictions on church gatherings, remember these thoughts from Reimagining Life Together:

As we reenter life together, we must allow for our dream or memory of community to fade to make room for love to emerge in new and different ways. The task we have is to reimagine church – and all we are and do –  so that we can be what God dreams us to be. After all, church isn’t a building; it isn’t doors or a steeple. Church is the people in ministry and service. If we can’t do this ministry in the ways we have in the past, we will find new ways to do it. We will find a way. Our imaginations can show us what is possible.

God will open a new way before us.

I am about to do a new thing;
                     now it springs forth, do you not perceive it?
I will make a way in the wilderness
                        and rivers in the desert.         Isaiah 43: 19

May God guide our feet into the way of peace!

Elaine JW Stanovsky
Bishop, Greater Northwest Episcopal Area

Prefacio al Aviso COVID-19 #9

Prefacio al Aviso COVID-19 #9


23 de octubre de 2020

La próxima semana espero emitir el Aviso # 9 sobre el COVID-19. Hoy prepararé el escenario, los invitaré a orar y estudiar conmigo sobre el desierto en el que nos encontramos.

LA PANDEMIA

Titular: ayer se informó el mayor número de nuevos casos de COVID-19 en los Estados Unidos desde el comienzo de la pandemia. Para fines de febrero, se proyecta que las muertes por COVID-19 se dupliquen a 500,000 [i] – aproximadamente igual al número de muertos en Estados Unidos por la Segunda Guerra Mundial, las guerras de Corea y Vietnam combinadas. Los casos han ido en aumento en los estados de Alaska, Idaho, Oregón y Washington desde principios de septiembre.

LA TEMPORADA

Ha caído nieve durante la noche y se ha convertido en lluvia en nuestra casa en las Cascadas de las Montañas. Para el solsticio de invierno, Nome, Alaska, verá menos de 4 horas de luz solar; Boise, Idaho, alrededor de 9 horas; la mayor parte de Washington y Oregón alrededor de 8.5 horas. Las temperaturas están bajando y muchos días están nublados y lluviosos o con nieve. El invierno está llegando al Noroeste, llevando a muchas personas a mantenerse en el interior de sus casas y experimentando depresión.

NOSOTROS, LA GENTE, vivimos con un virus mortal, iglesias cerradas en la mayoría de sus reuniones, escuelas virtuales y trabajo desde la casa, inseguridad financiera y pérdida de empleo, aumento de la violencia doméstica, adicción, suicidio y disturbios políticos nacionales. La gente clama por encontrarse en persona para adorar. Nosotros, las personas, vivimos entre medio de valores en conflictos: protección contra el virus versus salud emocional / espiritual / mental y libertad personal.

LA VISION DE DIOS

Dios ve los titulares, los dolores de todas las personas y cada una de las vidas que este virus esta tomando, de todos los trabajadores exhaustos, que se estirando sus recursos para satisfacer todas las necesidades.

Dios ve los estados de ánimo que se oscurecen y las realidades más cortas que vienen con los cambios de estación.

Dios siente la fatiga cuando los días se vuelven semanas, meses y casi un año entero.

Dios conoce el hambre en nuestros corazones de estar juntos, compartir un abrazo y cantar en voz alta y juntos los cánticos de fe:

  • Alabaré a mi creador mientras respiro …
  • Cantemos al Señor…
  • OH, que canten mil voces …
  • Cantaré cuando el Espíritu diga canta …
  • ¿Cómo puedo dejar de cantar?…

Le pregunto cómo quiere Dios que yo dirija en este momento y lo invito a unirse a mí en el estudio y oración para que sepamos qué hacer mientras preparo el Aviso de COVID # 9.

  1. Esta semana encuentre las últimas estadísticas de COVID-19 para su condado en covidactnow.org haciendo clic en el mapa de su estado y luego seleccionando su condado. Vea usted mismo cómo el virus está afectando a su condado:
    1. ¿Cuál es el riesgo de un brote de COVID en su estado? ¿Cómo se compara el nivel de riesgo con el estado vecino?
    2. Ahora, seleccione su condado de la lista en la página del estado.
      ¿Cuál es el riesgo de un brote de COVID en su condado? ¿Cómo se compara con todo el estado?
    3. ¿Cuántos casos de COVID se informan por cada 100,000 personas en el condado?
    4. ¿Está aumentando o disminuyendo el número de casos en el condado?
    5. ¿Cómo se compara el número de casos hoy con el número de abril o julio?
    6. ¿Cuál es la tasa de infección en su condado? ¿Cómo se compara con la tasa de infección de todo el estado? ¿Es alrededor del 1% o menos, lo que indica que es una propagación lenta?
  2. Ore para que Dios nos muestre lo que significa amar a Dios con todo nuestro corazón, mente, alma y fuerza y a nuestro prójimo como a nosotros mismos durante estos días impredecibles.
  3. Para el 1ro de noviembre, esté atento a la nueva guía sobre cómo los Metodistas Unidos continuarán adaptándose a los desafíos que enfrentamos.

En oracion y reflexión,

Obispa Elaine JW Stanovsky
Área episcopal del Noroeste


[i] IHME, an independent global health research center at the University of Washington  | covid.healthdata.org 

Translated and Adapted to Spanish by:
Rev. Cruz Edwin Santos
Director of Hispanic/Latinx Ministry

Preface to COVID-19 Notice # 9, October 23, 2020

Preface to COVID-19 Notice # 9


October 23, 2020

Next week I hope to issue COVID-19 Notice #9. Today I’ll set the stage, and invite you to pray and study with me about the wilderness we find ourselves in. 

THE PANDEMIC

Headline: yesterday reported the highest number of new COVID-19 cases in the United States since the beginning of the pandemic. By the end of February, COVID-19 deaths are projected to double to 500,000[i] – about equal to the US death toll from World War II, the Korean and Vietnam Wars combined. Cases have been on the rise in Alaska, Idaho, Oregon and Washington states since early September. 

THE SEASON

Snow fell overnight and has turned to rain at our house in the Cascade mountains. By the winter solstice, Nome, Alaska, will see fewer than 4 hours of sunlight; Boise, Idaho, about 9 hours; most of Washington and Oregon about 8.5 hours. Temperatures are falling, and many days are overcast and rainy or snowy. Winter is coming to the Northwest, driving many people indoors and inward with depression. 

WE, THE PEOPLE are living with a deadly virus, churches closed to most gatherings, virtual school and work from home, financial insecurity and job loss, rising domestic violence, addiction, suicide and national political unrest. People are crying out to meet in person for worship. We, the people live at the intersection of conflicting values: protection from the virus vs. emotional/spiritual/mental health and personal freedom. 

GOD’S VIEW

God sees the headlines and aches for each and every life that is taken by the virus, for all the exhausted workers, stretching to meet every need. 

God sees the darkening moods, and the shortened tempers that come with the changing seasons.

God feels the fatigue as days become weeks and months and nearly a whole year.

God knows the hunger in our hearts to be together, share a long-delayed hug and sing aloud and together the songs of faith:

  • I’ll praise my maker while I’ve breath…
  • Cantemos al Señor…
  • O, for a thousand tongues to sing…
  • I’m gonna sing when the Spirit says sing…
  • How can I keep from singing?…

I’m asking how God would have me lead in this moment and I invite you to join me in study and prayer so that you know what informs me as I prepare COVID-Notice #9. 

  1. This week I find the latest COVID-19 statistics for your county at covidactnow.org by clicking on the map of your state and then selecting your county. See for yourself how the virus is affecting your county:
    1. What is the risk of COVID outbreak in your State? How does the risk level compare to a neighboring state?
    2. Now, select your county from the list on the state page. What is the risk of COVID outbreak in your county? How does it compare to the whole state?
    3. How many cases of COVID are reported per 100,000 people in the county?
    4. Are the number of cases in the county rising or falling?
    5. How do the number of cases today compare to the number in April or July?
    6. What is the infection rate in your county? How does it compare to the infection rate for the whole state? Is it about 1% or less, indicating slow spread?
  2. Pray that God will show us what it means to love God with our whole hearts, minds, souls and strength and our neighbors as ourselves during these unpredictable days.
  3. By November 1, watch for new guidance about how United Methodists will continue to adapt to the challenges we face.

In prayerful reflection,

Bishop Elaine JW Stanovsky
Greater NW Episcopal Area

Next week I hope to issue COVID-19 Notice #9. Today I’ll set the stage, and invite you to pray and study with me about the wilderness we find ourselves in. 

THE PANDEMIC

Headline: yesterday reported the highest number of new COVID-19 cases in the United States since the beginning of the pandemic. By the end of February, COVID-19 deaths are projected to double to 500,000[i] – about equal to the US death toll from World War II, the Korean and Vietnam Wars combined. Cases have been on the rise in Alaska, Idaho, Oregon and Washington states since early September. 

THE SEASON

Snow fell overnight and has turned to rain at our house in the Cascade mountains. By the winter solstice, Nome, Alaska, will see fewer than 4 hours of sunlight; Boise, Idaho, about 9 hours; most of Washington and Oregon about 8.5 hours. Temperatures are falling, and many days are overcast and rainy or snowy. Winter is coming to the Northwest, driving many people indoors and inward with depression. 

WE, THE PEOPLE are living with a deadly virus, churches closed to most gatherings, virtual school and work from home, financial insecurity and job loss, rising domestic violence, addiction, suicide and national political unrest. People are crying out to meet in person for worship. We, the people live at the intersection of conflicting values: protection from the virus vs. emotional/spiritual/mental health and personal freedom. 

GOD’S VIEW

God sees the headlines and aches for each and every life that is taken by the virus, for all the exhausted workers, stretching to meet every need. 

God sees the darkening moods, and the shortened tempers that come with the changing seasons.

God feels the fatigue as days become weeks and months and nearly a whole year.

God knows the hunger in our hearts to be together, share a long-delayed hug and sing aloud and together the songs of faith:

  • I’ll praise my maker while I’ve breath…
  • Cantemos al Señor…
  • O, for a thousand tongues to sing…
  • I’m gonna sing when the Spirit says sing…
  • How can I keep from singing?…

I’m asking how God would have me lead in this moment and I invite you to join me in study and prayer so that you know what informs me as I prepare COVID-Notice #9. 

  1. This week I find the latest COVID-19 statistics for your county at covidactnow.org by clicking on the map of your state and then selecting your county. See for yourself how the virus is affecting your county:
    1. What is the risk of COVID outbreak in your State? How does the risk level compare to a neighboring state?
    2. Now, select your county from the list on the state page. What is the risk of COVID outbreak in your county? How does it compare to the whole state?
    3. How many cases of COVID are reported per 100,000 people in the county?
    4. Are the number of cases in the county rising or falling?
    5. How do the number of cases today compare to the number in April or July?
    6. What is the infection rate in your county? How does it compare to the infection rate for the whole state? Is it about 1% or less, indicating slow spread?
  2. Pray that God will show us what it means to love God with our whole hearts, minds, souls and strength and our neighbors as ourselves during these unpredictable days.
  3. By November 1, watch for new guidance about how United Methodists will continue to adapt to the challenges we face.

In prayerful reflection,

Bishop Elaine JW Stanovsky
Greater NW Episcopal Area


‘Where Love Lives, Creating a Fully Inclusive United Methodist Church’; Western Jurisdiction Beginning Year-long Campaign

DENVER, Colo. (Oct. 7, 2020) – The Western Jurisdiction of The United Methodist Church is beginning preparations for the next General Conference by recommitting itself to be a faithful, inviting, open, safe and loving place for all people.

As The United Methodist Church awaits a delayed decision on the proposed Protocol of Reconciliation and Grace through Separation, “Where Love Lives” is a nearly year-long campaign centering on the faith values that have undergirded the jurisdiction’s long-term commitment to a scripturally based fully inclusive ministry. It advocates approval of the Protocol by the General Conference.

“The Western Jurisdiction is committed to living out our belief that God’s church is open to all,” said Bishop Karen Oliveto, president of the Western Jurisdiction College of Bishops. “The Protocol for Reconciliation and Grace through Separation offers a way forward to begin easing the five decades of pain created by the wounds inflicted on LGBTQ persons by the church.”

Episcopal Address Part 3 | The United or Untied Methodist Church – shaping the future of the Church?

The United or Untied Methodist Church – shaping the future of the Church?

Episcopal Address Part III  (Part IPart II) | September 16, 2020

Remember February of 2019?

General Conference met in St. Louis, Missouri, with high hopes that The United Methodist Church would adopt “The One Church Plan,” eliminating the prohibitions and punishments which have marginalized and excluded full participation of LGBTQ+ people in the Church and its ministries for nearly 40 years. When the plan failed, hopes crashed and the General Conference ended in open anger and hostility, while conversations began across the church about what needed to happen next.

How can United Methodists who cannot tolerate the exclusive policies and practices resist? Hang banners outside the church, run newspaper ads, withhold apportionments, plan to leave the denomination? Should we try again at another General Conference? Should the denomination plan for an orderly separation with fair division of assets to be presented to the next General Conference? Should we abandon the idea of a global church, and give more autonomy to national or regional churches? One thing we quickly realized is that we needed to intentionally invite into leadership as we shape the future that they will carry forward.

A year ago, I called together a Guiding Coalition of diverse leaders from the Alaska, Oregon-Idaho and Pacific Northwest Conferences. It organized into ten working groups that began to look at options for the future. 

And then COVID-19 grabbed our attention, threatening the very health of the nation and world. It became the critical focus as we adjusted every aspect of our lives to keep safe and prevent the spread of the disease. Concern for the future of The United Methodist Church receded into the background. Almost everything we understand as Church moved online. Conferences were cancelled or postponed and conducted remotely like this one.

And then the world saw George Floyd, with a policeman’s knee on his neck, struggle, plead, call for his Mama and die on a street in Minneapolis. Again, the headlines shifted, attention focused on real and present systemic racism in America. People cried out, rose up and poured out into the streets to demand racial justice and equity.

We live in a different world today than we did even a year ago. These movements are overwhelming. They demand all our attention and resources. We are weary. But no rest for the weary.

As wildfires rage across the West, we find ourselves in another crisis in Oregon and Washington, and to a lesser degree, to this point, in Idaho. And the church digs deeper, finds reserves it did not know it had, invents new ways to mobilize to offer relief to people who are evacuated, homeless, and stricken by sooty, ashen air.

Disaster response volunteers are working with district superintendents, local church pastors and laity, our Hispanic ministry coordinator and communicators to provide emergency shelter – a necessary service. They are also responding to the need to store the personal belongings of people who have evacuated in church buildings that have been closed for months. All the while they adopt practices to prevent the spread of COVID-19. The faithfulness, courage, and generosity of the churches is urgently needed and ready in this time of uncertainty. And the “connections” The United Methodist Church brings to these crises are the blessings of generations of faithful folks who have given, organized, volunteered, prayed, and reached out.

United or Untied: what is the future of United Methodism?

I think about this as a telescoping question, beginning in every local church, and expanding out until it includes the whole global UMC.

At the Center: Local Churches 

At the center of questions about United Methodism is the local church. We know, going back to Paul’s church in Corinth, that every local church struggles to have a center that is strong enough to hold people together despite strong differences of understanding, practice, opinion and actions. This is nothing new, though it looks different in every generation and every location. Churches fight about anything and everything: music, the color of the carpet, worship time, Sunday school curriculum, who should have keys to the building, or the kitchen. And they fight about abortion, gun rights, human sexuality and inclusion of LGBTQ+ people in its ministries.  Divisions have become even more intense as attitudes toward the pandemic, racism and LGBTQ+ inclusion have become politicized and threaten to divide congregations that have lived in peace for decades.

First Ring: The Alaska Conference

The Alaska Conference, which is 49 years old, is asking to become a mission district in the Pacific Northwest Conference. This proposal will come before the Annual, General and Jurisdictional Conferences in 2021. What will life together look like if this proposal is adopted next year? What must we be doing now, planning now, changing now to fully embrace Alaska in the PNW?

Second Ring: The Greater Northwest Area – Alaska, Oregon-Idaho and Pacific Northwest Conferences

What does it mean that the area shares one bishop? It’s easy to see it as a burden – less bishop per conference. Even as the churches and communities across the Greater Northwest decline and struggle to connect with new generations and new populations in their communities, we are learning that as we work together across conference lines, we often expand our capacity, our innovation, our community engagement, our connectional strength. Cooperation across conference lines has blossomed during COVID-19 and now in response to the wildfires that are ravaging Oregon, Washington, and Idaho. Crisis response, communications, Grocery Gift Cards for Families and the Fund for Families, all benefited from cross-conference collaboration.

  • Let’s hear it for disaster response volunteers and the district superintendents who have worked as a crisis management team consistently from the earliest days of the pandemic, to learn the best science as it emerged, to listen to the best advice, and to lead our churches to put health and life first, and to adjust and limit their activities to prevent spread of the virus. Oh, and they just secured two $10,000 UMCOR emergency grants, one for Pacific Northwest and one for Oregon-Idaho Conference, to provide relief to victims of the wildfires. And they are working with district superintendents to help local churches that have been closed for months, open to provide emergency shelter and other relief services.
  • Let’s hear it for conference communicators, who have worked tirelessly during COVID-19 to help us keep connected while we were staying at home, closing church buildings, and learning to worship, pray and give online. Communicators from the three conferences have worked together to provide timely updates on the pandemic, host weekly webinars on topics like online worship and giving, providing pastoral care, staying healthy. They promoted the best practices for hygiene, including a campaign to sew and wear masks. They helped local churches learn to use Zoom, Facebook and other platforms for online worship and meetings. They published notices to local churches on staying safe, postponing in-person worship and Reimagining Life Together. They produced online Easter Worship available across the area, and resources for local churches to incorporate into online Pentecost worship.
  • Let’s hear it for the Innovation Vitality (IV) Team, that initiates and supports innovative ministry projects across the area, within existing churches and with new leaders working in communities our churches don’t reach. 

Now take a deep breath. I’m going to ask a question that I mostly hear in whispered tones:

Is it time for the conferences to merge into one?  

Hear me. I know that simply uttering this question causes some blood pressure to rise, and other blood to boil. I have been slow to consider this question until and unless it arises from within the area. Friends, this question is arising from within the area. We can pretend we don’t hear it, but it’s being asked. And as it is asked, I hear two responses: 

  1. This is the time to merge into the Greater Northwest Conference – when everything is disrupted already, and we are working well together, and
  2. Never! The conferences have distinctive cultures, history. We don’t want to lose that. We’ll get lost in a bigger conference.

We owe it to ourselves and to each other to have this conversation, and to ask: Where is God leading us? Where are we finding new life?

The Western Jurisdiction

Our jurisdiction has more unanimity about the divisive questions of LGBTQ+ inclusion than almost any other sector of the Church. LGBTQ+ clergy have been ordained and survived in ministry, and LGBTQ+ weddings have been performed in every conference in the West. So, what does the future look for in the West? If the main branch of United Methodism continues to prohibit and punish LGBTQ+ inclusion, what is to become of the Western Jurisdiction? Can it remain part of a church that excludes or marginalizes LGBTQ+ people, working and praying for another General Conference to solve the conflict? Across the United States and around the world, United Methodists who are LGBTQ+ inclusive look to the Western Jurisdiction to lead. What might that look like? How do we have those conversations? God didn’t lead United Methodists in the West out of the slavery of homophobia to let us wander eternally in the present wilderness. We search for the path to promises fulfilled.

The United Methodist Church

For nearly 40 years our church has struggled to reach a consensus about inclusion of LGBTQ+ people in the life and ministry of the Church. But it hasn’t been just about human sexuality. Some strategic people chose this as the issue over which to divide the church. This conflict came to intense and agonizing conflict at the General Conferences held in 2016 and 2019, with no resolution. It does not appear that United Methodists can remain together in the one, global church we have been since 1968. So, what will become of this one great “connectional” church of 12 million members worldwide when the ties that bind us stretch and break? Will it break into national churches? Will it splinter into many small fragments based on worship style, inclusive language, sexual identity and orientation or social policy? Will every local church have to decide who to affiliate with? Or will Annual Conferences make this decision, forcing some local churches to vote to stay or withdraw from their Annual Conference? How will property and other assets be divided? And most importantly, what will the division be for?  What purpose will it serve?  What vision is God leading us toward? Who do we want to be for one another and how does God want us to transform the world? 

The existential question we face in the Greater Northwest is, will we stay together? Do we want to stay together? Do we love each other enough, to stay in communion with one another despite real differences? The annual conferences of the Greater Northwest Area have been LGBTQ+ inclusive for many years. LGBTQ+ inclusion is already part of the identity of United Methodism in the area. And we have had a commitment to include ministries with immigrant people, and to be racially and ethnically diverse. Both urban and rural. Young and old. Red and blue.

But we fall short of our own inclusive aspirations. And we squabble over which diverse communities can stay together and which ones are incompatible. Between now and General Conference in September 2021, we need to test and grow our faith to a deeper level where we trust that Jesus gives us One Faith, One Lord, One Baptism, even though we live out our faith in different ways. At the core we are not divided. Our gifts all serve one Savior, who gives us the grace to live, worship and serve together. We can endure this rough patch if we stay in relationship, if we learn to talk about what we hold most close, if we let love bind us together with cords that cannot be broken. 

A year ago, when I called the Guiding Coalition and its working groups, we started to explore the complicated questions surrounding our United Methodist Future. When COVID hit in the spring, we all shifted our focus from the future of United Methodism to the immediate present. All except one group that called itself “Weaving a Grassroots Connection.” The members of the group continued to experiment with initiating conversations among people in The United Methodist Church about why they are United Methodist. They had a great time doing it. And they want to help us all have these conversations. Watch this first fruit example of their efforts.

They believe, and I believe that if we grow to know and love one another, we will be united and connected in the love and grace of Jesus Christ. What was it Jesus said? “For where two or three are gathered in my name, I am there among them” (Matthew 18:20). What would Jesus do with us if we gathered in small gatherings, learned to love each other, and asked him what he wants for us? What if the “connection” became personal instead of institutional? What if it was about loving relationships with one another, about how a local church relates to its community or how one local church comes alongside another local church in times of joy and distress – to share each other’s burdens? What if the future of United Methodism rested on a weaving of connections between people who are learning to see, know and love each other? Now that would be a strong connection.

So, my friends, my siblings, and cousins, my neighbors and you who may be strangers – I invite you to be the hopeful, faithful, loving, courageous, audacious, humble people that God, in holy scripture, invites us to be. We can stop the spread of a deadly virus. We can root out racism and create beloved community. We can and we will recover from flood, earthquake, storm, and wildfire. We can be a “big tent” church, where people can journey with each other, in the presence of Jesus, toward a future where everyone has a place, and the parts all fit together. We might even be able to save the planet and all the teaming creatures that call it home.

When faced with a very difficult assignment that the disciples did not feel capable of, Jesus said to them, “truly I tell you, if you have faith the size of a mustard seed, you will say to this mountain, ‘Move from here to there,’ and it will move; and nothing will be impossible for you.” (Matthew 17:20)

How do we move forward together?

For the next 15 months, the Greater Northwest Cabinet is committed to focusing our leadership on three ministry foci:

  • Do No Harm

    Fighting COVID-19

  • Do Good

    Dismantling Racism
  • Stay in Love with God

    Weaving a Connectional Future for United Methodism

Alongside these priorities, we will, of course, help our churches provide relief to people harmed by wildfire. And we will always keep our eyes on the horizon to receive what comes our way of blessing or curse and respond with love. This is what love requires. And what is possible – with the faith of a mustard seed.

Bishop Elaine JW Stanovsky
Greater Northwest Episcopal Area

Respuesta a los incendios forestales en el gran área del noroeste

Respuesta a los incendios forestales en el gran área del noroeste

Amigos en el gran área del noroeste,

Los líderes metodistas unidos de toda nuestra área se han reunido para monitorear y responder a los incendios forestales que asolan nuestra tierra y amenazan a muchas comunidades en Idaho, Oregon y Washington. Personas en muchas áreas han sido evacuadas o se están preparando para ser evacuadas de sus hogares.

Si usted no está en peligro inmediato, puede ser que este experimentando como muchos otros, que ven y prueban estos incendios forestales en cielos llenos de humo y con cada respiración que tomamos.

Las personas de fe quieren hacer el bien frente al peligro, pero debemos trabajar para asegurarnos de que el bien que pretendemos hacer no haga daño accidentalmente. Debido a las evacuaciones masivas que se están emitiendo en todos nuestros estados, y debido a que nuestras iglesias y entornos ministeriales están comprometidos a no hacer daño, hacer el bien y permanecer en el amor de Dios, se ha agregado un apéndice a las pautas de Re-imaginando la vida juntos para nuestras iglesias y entornos ministeriales para guiar nuestra respuestas metodistas unidas a la crisis del incendio forestal.

Mientras buscamos responder a estos incendios forestales, reconozco cuán cansados ​​están todos en este momento por tantas demandas, además del coronavirus, además del desmantelamiento del racismo, además de la escalada del partidismo que está erosionando nuestra capacidad de trabajar juntos por el bien común. Increíbles equipos de respuesta a desastres en el gran área del noroeste actúan como las manos y los pies de Jesús en las comunidades de toda el área y en conjunto con las iglesias locales. Cuando ocurre un desastre, los sobrevivientes a menudo pierden mucho: el techo de sus casas y otras propiedades, medios de vida, incluso sus seres queridos. Estos incendios forestales muestran cuán devastadores pueden ser estos desastres. Sin embargo, este año parece ser que enfrentamos una crisis detrás de la otra.

Y entonces, clamamos a Dios, buscando misericordia. Buscando alivio. Buscando solo un día en el que no sintamos el peligro en nuestras manos y no sentirnos como que el peso del mundo esté sobre cada uno de nuestros hombros.

APENDICE PARA EL DOCUMENTO: RE-IMAGINANDO LA VIDA JUNTOS para el alivio de incendios forestales del noroeste de 2020

Efectivo desde el 11 de septiembre de 2020

Solo para “Wildfire Relief” (Alivio de Incendios Forestales), este apéndice reemplaza la guía de respuesta ante desastres en el documento Re-imaginando.

Todos los ministerios que planean brindar ayuda y apoyo en sus comunidades trabajarán con el superintendente de distrito (iglesias locales) o el director de ministerios conexionales (otros entornos ministeriales) para discutir la necesidad de la comunidad y solicitar la ayuda de autoridades del gobierno local y alguna otra respuesta ante los desastres de agencias (como la Cruz Roja) para el apoyo y ayuda durante este proceso.  Los Superintendentes de Distrito o Directores del Ministerios Conexionales deben aprobar los planes para usar las instalaciones (Edificios) de la iglesia para actividades de apoyo a los incendios forestales.

Únase a mí para orar por la seguridad de nuestros amigos, vecinos y por aquellos que ya han sufrido pérdidas de vidas. Únase a mí para orar por los socorristas y los bomberos forestales que se ponen en peligro para ayudar a otros a buscar refugio, salvar hogares y propiedades. Únase a mí para orar por la creación de Dios, para que podamos atenderla con más cuidado.

Únase a mí, también, en un llamado a la acción a través de nuestras donaciones de recursos financieros. Sabemos que algunas de nuestras comunidades ya han sido afectadas por el fuego y sabemos que hay otras en peligro potencial.

Estoy agradecida al informar que las conferencias del “Pacific Northwest y Oregon-Idaho” han recibido cada una ayuda de emergencia de $ 10,000 del Comité Metodista Unido (UMCOR) para apoyar los esfuerzos de respuesta en nuestras comunidades. Pero esto es solo una gota en el cubo de lo que se necesitará.

Donacion electrónicamente, al Fondo de Desastres de la Conferencia de Oregón-Idaho

También puede donar al Fondo para Desastres de la Conferencia OR-ID (Fondo # 260) a través de su iglesia local o enviando un cheque a nombre de la Oficina Tesoreria de la Conferencia de Oregon-Idaho con el Avance de la Conferencia # 260 en la línea de memo a:

Centro de conferencias anual de Oregon-Idaho
c/o Tesorero de la conferencia
1505 SW 18th Avenue
Portland, Oregón, 97201-2524

Donacion electrónicamente al Fondo de Desastres de la Conferencia PNW

También puede dar el Fondo para Desastres de la Conferencia de PNW (Fondo # 352) a través de su iglesia local o enviando un cheque a nombre de la oficina del Tesorero de la Conferencia de PNW con el  # 352 en la línea de memo a:

Oficina de conferencias del noroeste del Pacífico
c/o Tesorero de la conferencia
PO Box 13650
Des Moines, WA 98198

Finalmente, líderes de la iglesia local, por favor manténgase en contacto con los superintendentes de distrito si su comunidad se ve afectada por un incendio forestal. Hágale saber a su superintendente lo que está sucediendo en su comunidad y lo que su iglesia está haciendo, o se le ha pedido que haga, en respuesta. Su superintendente coordinará con el coordinador de respuesta a desastres de la conferencia para ayudarlo a respaldar su trabajo durante esta crisis.

Manténganse a salvo, mis amigos, y conozcan el amor inquebrantable de Dios cada día.

Obispa Elaine JW Stanovsky
Área episcopal del noroeste

 

Translated and Adapted by/Traducido y Adaptado por: Rev. Cruz Edwin Santos, Director of Hispanic/Latinx Ministry

Responding to Wildfires across the Greater Northwest Area

Responding to Wildfires across the Greater Northwest Area

Friends in the Greater Northwest Area,

United Methodist leaders from across our area have been meeting to monitor and respond to the wildfires ravaging our land and threatening many communities across Idaho, Oregon, and Washington. People in many areas have evacuated or are preparing to evacuate from their homes. If you are not in immediate danger, you may be like many ­others who see and taste these wildfires in smoke-filled skies and with every breath we take.

People of faith want to do good in the face of danger, but we need to work to ensure that the good we intend does not accidentally do harm. Because of the massive evacuations being issued across our states, and because our churches and ministry settings are committed to doing no harm, doing good, and staying in love with God, an addendum has been added to the Reimagining Life Together guidelines for our church and ministry settings to guide United Methodist responses to the wild fire crisis.

As we seek to respond to these wildfires, I acknowledge how weary everyone is right now from these demands, on top of coronavirus, on top of dismantling racism, on top of escalating partisanship that is eroding our ability to work together for the common good. Amazing disaster response teams in the Greater Northwest Area act as the hands and feet of Jesus in communities across the area and in partnership with local churches. When a disaster strikes, survivors often lose so much – the roof over their heads and other property, livelihoods, even loved ones. These wildfires show how devastating these disasters can be. Yet this year it seems like one crisis erupts on top of the next.

And so, we call out to God, seeking mercy. Seeking relief. Seeking just one day when we do not feel danger near at hand and it doesn’t feel like the weight of the world is on each of our shoulders.

ADDENDUM to Reimagining Life Together for 2020 Northwest Wildfire Relief

Effective September 11, 2020

For Wildfire Relief only, this addendum supersedes the Disaster Response guidance in the Reimagining document.

Ministry settings planning to provide relief support in their communities will work with their District Superintendent (local churches) or Director of Connectional Ministries (other ministry settings) to discuss the community need and the request from a local government authority and/or established disaster response agencies (such as the Red Cross) for relief support.  District Superintendents or Directors of Connectional Ministry must approve plans to use church facilities for wildfire relief support activities.

Join me in praying for the safety of our friends and neighbors and for those who have already suffered loss of life. Join me in praying for the first responders and wild land firefighters putting themselves in harm’s way to help others seek shelter, save homes and property. Join me in praying for God’s good creation, that we may tend to her more carefully.

Join me, also, in a call to action through our gifts of financial resources. We know some of our communities have already been decimated by fire and know there are others in potential danger.

I am grateful to report that the Pacific Northwest and Oregon-Idaho Conferences have each received emergency grants of $10,000 from the United Methodist Committee on Relief (UMCOR) to support response efforts. But it’s just a drop in the bucket of what will be needed.

In the Oregon-Idaho Conference, you can give online to the Conference Disaster Response Fund.

Give Online to OR-ID Disaster Response Fund

You can also give to the OR-ID Conference’s Disaster Response Fund (Fund #260) through your local church or by sending a check made out to the Oregon-Idaho Conference Treasurer with Conference Advance #260 on the memo line to:

Oregon-Idaho Annual Conference Center
℅ Conference Treasurer
1505 SW 18th Avenue
Portland, Oregon, 97201-2524

In the Pacific Northwest Conference, you can give online to the Conference Disaster Response Fund.

Give Online to PNW Disaster Response Fund

You can also give PNW Conference’s Disaster Response Fund (Advance #352) through your local church or by sending a check made out to the PNW Conference Treasurer with Conference Advance #352 on the memo line to:

Pacific Northwest Conference Office
℅ Conference Treasurer
P.O. Box 13650
Des Moines, WA 98198 

Finally, local church leaders, please stay in touch with your District Superintendents if your community is impacted by wildfire. Let your superintendent know what is going on in your community and what your church is doing – or has been asked to do – in response. Your superintendent will coordinate with the conference disaster response coordinator to help support your work during this crisis.

Stay safe my friends, and know the steadfast love of God each day.

Bishop Elaine JW Stanovsky
Greater Northwest Episcopal Area

Discurso episcopal Parte II

Convirtiéndonos en anti-racistas: desmantelando el racismo

Discurso episcopal Parte II (Parte I) | 8 de septiembre de 2020

En fidelidad al modelo de inclusividad de Jesús sobre el amor y la justicia, como obispa del Gran Área del Noroeste de la Iglesia Metodista Unida, estoy comprometida a liderar a los Metodistas Unidos en la Conferencia de Alaska, la Conferencia de Oregón-Idaho y la Conferencia del Noroeste del Pacífico para desmantelar el racismo sistémico en la iglesia y en toda la sociedad como una prioridad misional de largo alcance.

El Pecado Original es tomar lo que no es tuyo.

Después de estudiar las Escrituras y observar cómo las personas abusan de su poder de muchas maneras ingeniosas, he llegado a creer que el pecado original es tomar lo que no es tuyo. Piense en Adán y Eva en el jardín con abundantes alimentos, animales y plantas, proporcionados por un Creador generoso. Buen clima. Buena compañía. Y todo lo que Dios les pide es que no toquen un árbol. Tu puedes tenerlo todo. Disfruta de todo en este jardín, pero no comas la fruta de este árbol. Pero no pudieron resistir la tentación. Tomaron la fruta que no era de ellos y se la comieron.  

Con este pequeño acto, se rompió todo el equilibrio entre el creador y las criaturas humanas.

Tomar lo que no es tuyo no es solo el pecado original, es un pecado impregnado en toda la familia humana. ¿Qué crees que es la violación o el tráfico sexual, es sino una invasión de los derechos sobre el cuerpo, la privacidad y la autonomía de otra persona?

¿Cuál es la negativa a reconocer el autoconocimiento y la identificación de una persona como LGBTQ? ¿El abuso infantil no le roba al niño/a la inocencia, la confianza y la seguridad? ¿Qué es la confiscación y expulsión de los nativos americanos de sus tierras ancestrales y la represión de sus idiomas y culturas, sino una toma de lo que no es tuyo?  El internamiento de japoneses estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial. Invasiones y ocupaciones armadas. Piense en la separación de los niños/as de sus padres en la frontera entre Estados Unidos y México. Los empleadores que toman cruelmente la salud de los trabajadores al exponerlos a pesticidas, polvo de carbón o COVID-19. Los seres humanos son astutos en la forma en que se niegan unos a otros la plenitud de la vida que Jesús vino a darnos para que la disfrutemos (Juan 10:10).  Lo que pasa con el pecado original es que es difícil renunciar al dulce sabor de la manzana robada.

Hoy quiero hablar con ustedes sobre el pecado original de la esclavitud y su legado perdurable de racismo, especialmente, aunque no exclusivamente, el racismo anti-negro en Estados Unidos.

Una palabra profética para mis hermanos que son victimas del racismo sistémico

Isaías 54

11 ¡Oh, afligido, azotado por la tormenta y no consolado,….
13 Todos tus hijos serán enseñados por el Señor,
    y grande será la prosperidad de tus hijos.
14 En justicia serás establecido;
    estarás lejos de la opresión, y nada tendrás que temer;
    y el terror se apartara de ti, porque no se acercará a ti.
15 Si alguno suscita contiendas,
    no ser de mi parte;
    el que suscita contiendas contigo
    caerá ante ti….
17 Ningún arma que se forme contra ti prosperará,
    y refutarás toda lengua que se levante contra ti en juicio.
    Esta es la herencia de los siervos del Señor
    y su reivindicación de mí, dice el Señor.

Amigos, les hablo primero a ustedes que sufren a manos de los opresores, a ustedes, a quienes no se les ha mostrado dignidad y respeto, ni se les han otorgado los derechos que Dios soplo a cada miembro de la familia humana en la creación.

Me dirijo, en particular, a aquellos que llevan la carga acumulada de siglos – generaciones – de supremacía blanca, y que diariamente sienten la mirada de la desconfianza, la sospecha, la acusación, la exclusión, el odio, el rechazo.

Estoy aprendiendo a escuchar y ver que en Estados Unidos, los sistemas que llamamos iguales, justos y equitativos – igualdad de oportunidades, justicia penal, vivienda justa – tienen injusticias y prejuicios incorporados. Estoy aprendiendo a escuchar y ver que el prejuicio racial implícito, [i] omnipresente entre la gente blanca en Estados Unidos, asegura que la policía blanca, maestros, jueces, oficiales de libertad condicional, congresistas, funcionarios electorales, asistentes de estacionamientos, vecinos y extraños lleven a cabo su trabajo y vidas con sospecha de las personas de color y con una preferencia que no es favor de los pobres y marginados, sino por los blancos. Esto es lo que se llama privilegio blanco.

Estoy aprendiendo a oír y ver que durante más de 500 años, la iglesia cristiana ha concedido a los exploradores europeos permiso para “invadir, buscar, capturar, vencer y someter” a todos los musulmanes, paganos y enemigos de Cristo, “los reinos, los duques”. , principados, dominios, posesiones y todos los bienes muebles e inmuebles que posean para reducir a sus personas a la esclavitud perpetua … y convertirlos para su uso y beneficio ”. [ii]

Estoy aprendiendo cómo en Estados Unidos, la esclavitud de los cuerpos negros no terminó con la abolición de la esclavitud y la emancipación de las personas esclavizadas, sino que la esclavitud continuó a través de la segregación de Jim Crow y la negación del voto a los ciudadanos negros. Cuando las Leyes de Derechos Civiles y Derecho al Voto desmantelaron la segregación de Jim Crow en la década de 1960, no se erradicó el control de los cuerpos y las vidas de los negros, se incrustó en otros lugares: la Guerra contra las Drogas, detención, registro, arrestos desproporcionados, condenas de negros ciudadanos, especialmente hombres, y en la negación de acceso a programas de asistencia pública, y el derecho a votar o servir en un jurado para delincuentes condenados. [iii]

Los teléfonos inteligentes y las redes sociales han abierto una ventana a la opresión racial en Estados Unidos; que había sido negada, ocultada e ignorada durante generaciones.

Recuerdo y vuelvo a decir sus nombres: Trayvon Martin, Walter Scott, Michael Brown, Philando Castile, Freddy Gray, Eric Garner, Tamir Rice, Sandra Bland y muchos más que nunca llegaron a los titulares. Los desesperados últimos suspiros de George Floyd, grabados en video, y la implacable crueldad del oficial de la ley que le quitó la vida cuentan una historia innegable.  Ocho minutos y 46 segundos; cuando la rodilla del oficial presionó el cuello de George Floyd contra el pavimento, hubo mucho tiempo para que el oficial se detuviera, pensara y reevaluara la situación. Era tiempo suficiente para reconocer que el Sr. Floyd no era una amenaza para él, para reconocer que la presunta ofensa era una insignificancia comparada con la sentencia de muerte que el oficial ejecutó – mucho tiempo para escuchar la voz de Dios, y las voces de los transeúntes gritando: ” ¡DETENENTE! Este es mi hijo amado. Lo estás matando “. Y Ahmaud Arbery, perseguido por hombres que tenían un plan, lo acecharon y lo mataron. Rayshard Brooks, asesinado a tiros por la policía en un drive-thru de Wendy’s. Breonna Taylor, en su propia casa durmiendo. Jacob Blake, siete disparos por la espalda. Su disparo fue seguido unos días después por un justiciero blanco, armado con un arma semiautomática, que disparó y mató a dos manifestantes e hirió a un tercero. Que regresó a casa sin haber sido confrontado ni interrogado por la policía.

Una palabra profética para mis hermanos blancos

Isaías 55

6 Busquen al Señor mientras pueda ser hallado,
    llámalo mientras está cerca;
7 Dejen los impíos su camino,
    y los injustos sus pensamientos;
    que se vuelvan al Señor, para que él tenga misericordia de ellos,
    y a nuestro Dios, el cual será amplio en perdonar.
8 Porque mis pensamientos no son los tuyos,
    ni tus caminos son los míos, dice el Señor.
9 Porque así como los cielos son más altos que la tierra,
    así son mis caminos más altos que los tuyos
    y mis pensamientos que los tuyos.

Dios miró al pueblo escogido de Dios y vio su pecado. Lo nombró y los llamó a rendir cuentas. Mientras leo este pasaje, escucho la voz de Dios hablando a los estadounidenses de la cultura dominante y a mí en esta temporada de levantamiento contra el racismo, diciendo: “Mis pensamientos no son tus pensamientos. Mis caminos no son los tuyos “.

Lo torcido se enderezará y los caminos ásperos se allanaran (Lucas 3: 5). Deja el camino torcido que has recorrido todos estos años. Esto es una carga severa. Es difícil mirar hacia atrás a su vida, a las enseñanzas de su familia, escuela, iglesia y decir: “Espera un minuto. Quizás nos hemos equivocado en esto. Quizás necesitemos mirar de nuevo, pensar de nuevo, escuchar de nuevo. Tal vez la forma en que se ha ordenado nuestro mundo, todas las cosas que damos por sentado no están bien.

Estoy aprendiendo a escuchar y ver que los estándares, normas y hábitos que me enseñaron a valorar no son universalmente compartidos por todas las personas de todas las culturas.  Lentamente, estoy aprendiendo que como líder, si simplemente, inconscientemente, dirijo de acuerdo con las normas culturales que son naturales para mí, inadvertidamente, inconscientemente perpetuaré formas de trabajar y relacionarme que no funcionan para muchos de sus miembros. Y continúo prácticas que silencian los dones, las percepciones y la sabiduría de personas criadas en diferentes contextos culturales. Estoy aprendiendo a reconocer que los blancos y los negros no comparten las mismas experiencias de vida o la misma memoria generacional e interpretación de la historia. Estas diferencias significan que vemos las formas del mundo que compartimos de manera muy diferente. Y cuando escucho a alguien decir algo desde una perspectiva diferente que no tiene sentido para mí y es contrario a cómo siempre lo he pensado, tal vez quiera decir, “¡eso es ridículo!” “Estás loco.” “Déjame mostrarte en qué estás equivocado”. “El mundo simplemente no funciona de esa manera, ¡no puede funcionar de esa manera!” “Déjame enseñarte de la manera correcta”.

Ve, hasta que aprenda a tener oídos para oír, no puedo ver más allá de mi propia perspectiva cultural. Esto es lo que se llama normatividad cultural. [iv]

Un momento revelador

Una noche, tarde, me encontré viajando en un automóvil que le habían pedido prestado a un amigo nativo americano, que se lo había pedido prestado a un pariente.  El conductor era un colega negro con una mujer blanca rubia en el asiento del pasajero. Me senté con un joven filipino y un joven hispano gay en la parte de atrás. En una carretera rural oscura y remota de Oklahoma, nos detuvieron por una luz de la parte de atrás del carro que estaba rota. Ninguno de nosotros era de Oklahoma. Ni siquiera dos de nosotros éramos del mismo estado. No sabíamos el nombre de la persona de la cual estaba registrado el automóvil. En ese momento, experimenté algo de lo que no sabía nada: conducir cuando eres negro. Nuestro entrenamiento de conducción repentinamente serio y atento se puso en marcha:

  • Sea callado y respetuoso
  • Nadie habla excepto yo
  • No actúes. Nada de bromas
  • Sin movimientos rápidos

No pasó nada malo esa noche, pero era fácil ver cómo podría haber sucedido, si el registro del automóvil o la licencia de conducir habían expirado, si había una multa de estacionamiento sin pagar o no había varios clérigos en el automóvil. Supongamos que nuestro conductor hubiera estado solo en el coche. Supongamos que el oficial hubiera estado de mal humor. ¿Quién hubiera sabido y dicho la verdad? Nunca dudaré del peligro real y el miedo de conducir mientras eres de la raza negra.

Sin los videos, las inaceptables acciones policiales que presenciamos en ciudades de todo Estados Unidos nunca hubieran visto la luz del día. Se habría tejido una historia que “justificaba” acciones policiales injustificables:

  • el sospechoso estaba amenazando
  • la policía actuó en defensa propia o pensó que había un arma
  • la evidencia se pierde, se manipula o se suprime
  • los testigos no son creíbles
  • o simplemente no se presentan a testificar

Debido a que los teléfonos inteligentes se han convertido en algo común, las personas pueden arrojar luz sobre un patrón de abuso de poder que no se ha reconocido ni abordado durante demasiado tiempo. El racismo endémico y sistémico ahora se enfrenta a los estadounidenses blancos que han podido fingir que no existía o que lo han tratado de explicar.

Este año, en esta temporada, mientras vemos protestas que continúan después de cuatro meses, cada uno de nosotros tiene que decidir si prestar atención a la evidencia y reevaluar si el racismo está vivo y coleando en nuestro mundo, o si continuaremos engañándonos al negar la evidencia.

¿Continuaremos minimizando el papel del racismo en los eventos que vemos y adoptaremos teorías de conspiración que nos protegen de tener que enfrentar un pecado duro y profundo en nuestra sociedad?

Por eso les hablo de esto hoy. Estados Unidos se ha roto desde que se podía ganar dinero secuestrando, encarcelando, enviando como cargamento a través del océano y literalmente entregando desde África cuerpos negros al nuevo mundo, llevando africanos, para venderlos a los que los esclavizaban para que construyeran la nación más rica del mundo a sus espaldas. Y todos estos años después, las profundas heridas causadas por ese pecado original no han sanado.

Pero hoy tenemos la oportunidad, en esta generación, de aprender a escuchar y ver lo que no hemos querido admitir: que nuestra nación no es justa, los derechos no son iguales y los sistemas no son justos. Y tenemos la oportunidad de caminar con Jesús por un camino recto que podría conducir a una comunidad justa, equitativa y amada.

¡Quiero ser parte de ese proyecto! ¿tu no?

Y sin embargo, incluso cuando digo que quiero ser parte del proyecto de desmantelar el racismo en el Gran Noroeste, en la Iglesia Metodista Unida, en la familia humana, puedo sentir un poco de miedo en mí. Tendré que renunciar a algo por la justicia. La justicia no me habría dado todas las ventajas de las que disfruto. La justicia de Dios enaltecerá a los humildes y humillará al resto de nosotros (Lucas 1: 52).

¿Qué pasa si yo, si nosotros, nos aventuramos fuera de los valores, creencias y formas de vida que he pasado toda mi vida aprendiendo?

¿Qué pasa si no podemos encontrar un camino a seguir? ¿Y si es un desierto y no una tierra prometida? Bueno, amigos, ya estamos en el desierto, ¿no crees? ¿Tenían razón los israelitas al dejar la esclavitud en Egipto en busca de algo mejor?

¿Y sabes lo que Dios nos dice a nosotros mismos que estamos temerosos? No le tengas miedo a la naturaleza. Has estado ahí antes. Hay una forma mejor que como están las cosas ahora. Te mostraré el camino. Da un paso hacia el camino de la relación correcta.

No temáis. El amor perfecto echa fuera el miedo.

Los miembros de su gabinete y yo estamos dando un paso adelante en el amor, y espero que los Metodistas Unidos de Alaska, Iritis Columbia, Idaho, Oregon y Washington se unan a nosotros en una caminata del miedo al amor.

Desmantelando el racismo y creando una comunidad amada

Filipenses 2:1, 3-5

Si, entonces, hay algún aliento en Cristo, algún consuelo del amor, alguna participación en el Espíritu, alguna compasión y simpatía…. No hagáis nada por egoísmo o engreimiento, sino consideraos con humildad a los demás como mejores que vosotros. Que cada uno de ustedes no mire por sus propios intereses, sino por los intereses de los demás. Sea en ti la misma mente que estaba en Cristo Jesús …

Cuando la Primera Iglesia Metodista Unida de Boise, conocida como la Catedral Rocosa, fue construida y dedicada en 1960, incluía un vitral con la imagen de Robert E. Lee junto a George Washington y Abraham Lincoln. Robert E. Lee fue el general de la Guerra Civil que lideró la lucha para proteger y preservar el derecho legal de esclavizar a las personas en los Estados Unidos. En los últimos años, los ataques letales contra los estadounidenses negros atrajeron una renovada atención hacia esto y se plantearon la cuestión de si era apropiado elevar a Robert E. Lee a la compañía de Washington y Lincoln.

Después de la cruel muerte de George Floyd, cuando la exhibición pública de monumentos de la Guerra Civil y banderas confederadas fue desafiada en todo el país, las críticas a la ventana de la primera Iglesia de Boise estallaron en las redes sociales. Los líderes de la iglesia decidieron que se debería remover la ventana. En julio, Clint y yo manejamos a Boise, Idaho, para participar en una pequeña reunión socialmente distanciada para un acto de desconsagración,  de esta ventana mientras los trabajadores la retiraban permanentemente. [v]

En este acto de desconsagración, hice un llamado a los Metodistas Unidos en el gran área del noroeste para entrar en una temporada de autoexamen, confesión, arrepentimiento y limpieza de la casa en nuestras iglesias.

Un llamado a desmantelar el racismo

En el Gran Noroeste, reconocemos y luchamos por la “inclusión” como una de las tres prácticas de una iglesia vital y saludable. Mientras dirijo a la iglesia en su misión de ayudar a las personas a convertirse en discípulos de Jesucristo para la transformación del mundo, hago un llamado al clero Metodista Unido y a los laicos del Gran Noroeste para promover una mayor equidad e inclusión cultural y racial en nuestras comunidades de fe. Llamo a todos los pastores y miembros laicos de las Conferencias Anuales para que dirijan a sus iglesias a:

  1. Conozca la historia y la realidad actual del racismo, la lucha contra la negritud, la exclusión de los nativos americanos, las actitudes antiinmigrantes, el prejuicio racial implícito y la supremacía blanca.
  2. Examine las imágenes visuales presentes en los espacios e instalaciones de culto, los boletines informativos, en busca de imágenes que sean culturalmente tendenciosas o excluyentes.
  3. Reflexione sobre las tradiciones, la toma de decisiones y los estilos de comunicación que asumen y privilegian la cultura y los valores euro-céntricos.
  4. Examine los valores y las personas priorizadas en los presupuestos y actividades de la iglesia.
  5. De palabra y de hecho, aprecie y honre intencionalmente la bondad dada por Dios a una familia humana diversa.
  6. Dar la bienvenida intencionalmente a la amplia diversidad de los hijos de Dios en una voz, un liderazgo pleno y auténtico en nuestras iglesias.
  7. Iniciar y formar asociaciones con grupos de la comunidad que ahora no están presentes en cada congregación.

Durante las conferencias de cargo de este otoño e invierno, los superintendentes de distrito trabajarán con las congregaciones para comenzar a enfrentar estos desafíos.  Dios nos ha abierto una puerta para que escuchemos, crezcamos y honremos a las personas que traen variadas experiencias de vida en América. Dios nos está guiando en este trabajo, para sanarnos y ayudar a nuestras iglesias a profundizar su discipulado, ampliar su compromiso con las personas racialmente diversas en sus comunidades y convertirse en lugares donde el amor inclusivo de Jesucristo será evidente para las personas de todas las razas y  que están en diferentes caminos de la vida.

Podemos hacer esto. Dios está en esta obra. Jesús abre el camino. El Espíritu Santo está con nosotros para animarnos. Debemos hacerlo.

Obispa Elaine JW Stanovsky
Área Episcopal del Gran Noroeste


[i] https://www.scientificamerican.com/article/how-to-think-about-implicit-bias/

[ii] “The Bull Romanus Pontifex, English translation:  www.doctrineofdisovery.org/dum-diversas/, cited in Mark Charles and Soong-Chan Rah, Unsettling Truths:  The Ongoing, Dehumanizing Legacy of the Doctrine of Discovery, (Downers Grove, Illinois, Intervarsity Press, 2019 page 15.

[iii] Michelle Alexander, The New Jim Crow:  Mass Incarceration in the Age of Colorblindness, (New York, The New Press, 2010.

[iv] https://thewitnessbcc.com/denominational-diversity-cultural-normativity/

[v] https://www.umoi.org/newsdetail/boise-idaho-church-deconsecrates-and-removes-stained-glass-window-depicting-confederate-general-robert-e-lee-as-it-repents-of-racism-14145799


Translated and adapted by: Rev. Cruz Edwin Santos, Director of Hispanic/Latinx Ministries Office of Connectional Ministries Pacific Northwest Conference

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